LA COLUMNA DE OLVERA

 

México.- A lo largo de 51 años la Agencia Mexicana de Noticias (Notimex), ha sido subutilizada por los diferentes gobiernos, incluso, fue vista como premio de consolación para ciertos funcionarios que no alcanzaron un buen “hueso” en las administraciones federales priistas y panistas, pero que eran cercanos al jefe del Ejecutivo o al secretario de Gobernación en turno.

Hace cinco décadas, los directores de Notimex eran en su mayoría políticos o administradores, sin ninguna experiencia en medios de información, por lo que no dejaron huella de paso en la agencia oficial; sin embargo, cuando fue dirigida por periodistas o comunicadores Notimex vivió sus mejores épocas.

Miguel López Azuara, Horacio Estavillo, Pedro Ferriz, Raymundo Rivapalacio, Pablo Hiriart y Jorge Medina Viedas, entre otros, fueron algunos directores que colocaron a Notimex, como la primera agencia latinoamericana de noticias.

Sin embargo, hoy en día con la llegada de Sanjuana Martìnez, reconocida periodista, los trabajadores de este medio de información tenían la esperanza de que su fuente de trabajo estuviera a la altura de esos buenos tiempos, en los cuales no sólo se generaba buena información y se defendía, sino también se recompensaba el trabajo de sus reporteros, fotógrafos, editores, redactores y personal administrativo, con enviarlos a las oficinas regionales o corresponsalías en el extranjero.

Pero el amiguismo y la improvisación que prevalece en la presente dirección de Notimex, han provocado un clima adverso y de persecución que lejos de propiciar un buen trabajo periodístico, ha sumergido a esta agencia del Estado mexicano, en una mediocridad informativa que puede llevarla a su desaparición.

Esta posibilidad no preocupa a Sanjuana Martínez y a su equipo cercano de colaboradores, quienes están más ocupados en apuntalar al sindicato blanco que crearon (Sindicato Independiente de Notimex), que dirige Jesús Rodríguez Espinosa, jefe de servicios generales y muy cercano al anterior dirigente sindical Conrado García, quien lo salvo de una inhabilitación por cinco años.

Si Conrado es investigado por la Secretaría de la Función Pública por un posible desvío de fondos y fue calificado como corrupto por la actual directora de Notimex, los trabajadores no entienden por qué se les presiona para afiliarse a esta nueva organización gremial encabezada por un incondicional de su exlíder, pues Rodríguez Espinosa trae las mismas malas mañas que su mentor sindical. Empero, los empleados que no aceptan incorporarse a este sindicato son despedidos.

Y más, cuando la mayoría de las plazas están en juego, ya que al existir dos sindicatos en Notimex, el otro es el Sindicato Único de Trabajadores de Notimex, cuya secretaria general es Adriana Urrea Torres, reportera despedida, los puestos de fotógrafos, editores, reporteros y mesa de redacción, así como los administrativos sindicalizados, serán repartidos de manera proporcional, es decir, quien tenga el mayor número de agremiados dispondrá del mayor número de plazas.

Este es realmente el interés que mueve a la actual directiva de Notimex para obligar a sus trabajadores a que se afilien a su sindicato blanco o, de lo contrario, no tendrán el control absoluto en la agencia, como desea Sanjuana y su camarillla.

Mientras tanto, los despidos y el hostigamiento laboral es pan de todo los días, en la agencia de noticias que llego a ser la primera en América Latina y representó una real competencia a las otras agencias internacionales como Reuters, France Presse, Associated Press, ANSA, Xinhua o DPA.

En cambio, ahora los empleados de Notimex observan con preocupación y pena ajena, un manejo informativo que se basa en muchos casos, en levantar o reproducir notas nacionales e internacionales de eventos importantes o de suma trascendencia, como fue la detención y rápida liberación de Ovidio Guzmán, hijo del Chapo Guzmán.

El pasado 17 de octubre, los trabajadores de Notimex que se encontraban en la redacción ese día jueves, se preguntaban entre ellos, pero en silencio, pues hablar con un compañero o más, es pecado capital en la agencia, porque pueden ser acusados de conspirar contra Sanjuana:

¿Cómo es posible que en una agencia de información, donde la inmediatez de la noticia es primordial para dar a conocer el acontecer nacional e internacional, tengan que checar hora de entrada a las nueve de la mañana, sin importar si tienen o no eventos a esa hora los reporteros? Cómo es posible que en la mesa de redacción se haya levantado toda la información del culiacanazo, difundida por otros medios, ya que la jefa de estados, ni la directiva de Notimex, sabían si tenían corresponsal en la capital sinaloense para contar con su propia información?

Y lo peor, ¿cómo es posible que la segunda de abordo en el organigrama de la agencia, Rosario Manzano, se haya ido de la agencia alrededor de las cinco de la tarde, cuando estaba en su pleno apogeo la balacera en las calles de Culiacán, no sin antes decir a los cuatro vientos en la redacción, que ya se iba y, que no la molestaran en su celular porque no iba a contestar?

Cuando se carece de oficio periodístico, este tipo de situaciones suelen suceder, en detrimento del gremio periodístico.