El restablecimiento de relaciones con Cuba refleja que ha quedado atrás la diplomacia de aislamiento y confrontación, pero que es favorecida aún en sectores políticos pese al alto costo para Estados Unidos, señaló hoy el presidente Barack Obama.

El mandatario aludió el histórico acuerdo con La Habana anunciado en diciembre pasado con el propósito de defender el convenio de la comunidad internacional con Irán sobre su programa nuclear, y denunciado por sus críticos como insuficiente para evitar que Teherán desarrolle eventualmente un arma nuclear.

“En la defensa de nuestra nación, el liderazgo real significa tener el valor de dirigir hacia nuevas direcciones, la sabiduría de avanzar más allá de las políticas que no han funcionado en el pasado”, dijo Obama en un discurso pronunciado en la Convención Nacional de Veteranos de Guerra en Pittsburgh, Pensilvania.

Obama dijo que el uso de una diplomacia inteligente y basada en principios puede redituar en un mejor futuro para Estados Unidos, “y eso es lo que estamos haciendo en Cuba, donde un nuevo capítulo entre nuestros pueblos significará mejores oportunidades para los cubanos”.

“Hoy, con nuestra embajada abierta en La Habana por primera vez en 50 años, reafirmamos que vamos a hablar a favor de la libertad y los valores universales en el mundo, y no estamos temerosos de buscar acercamientos”, dijo.

La víspera, Cuba reabrió su embajada en esta capital en el edificio donde durante más de tres décadas operó su Sección de Intereses, e izó su bandera por primera vez en Estados Unidos en 54 años, luego del rompimiento de relaciones diplomáticas en 1961.

El mandatario dijo que como en el caso cubano, “nosotros vemos también la fortaleza de la diplomacia estadunidense en el acuerdo nuclear con Irán porque le impide que obtenga un arma nuclear”.

Obama dio la bienvenida al debate público sobre este último acuerdo como un sano ejercicio democrático, aunque repudió lo que calificó como información dudosa que ha circulado en torno al mismo.

“En este debate estamos escuchando los ecos de las mismas políticas y modos de pensar que nos fallaron en el pasado, y algunos de los mismos políticos y críticos que rechazaron pronto la posibilidad de una solución diplomática con Irán son los mismos que se apresuraron a apoyar la guerra en Irak”, dijo.

Recordó que contrario a las repetidas aseveraciones de estos políticos de que esa sería una campaña militar de meses, “sabemos las consecuencias de esa decisión, y lo que nos costó en sangre”.

Aunque el Congreso tendrá 60 días para revisar el acuerdo con Irán y votar a favor o en contra, la mayoría de los republicanos se han manifestado en contra, lo cual hace anticipar el rechazo a partir del control que ejercen en ambas cámaras.

Sin embargo, se anticipa que el acuerdo persistirá debido a que los republicanos no cuentan con los votos necesarios y requerirán apoyo de los demócratas para revertir el veto que el mandatario ha prometido en caso de un voto de rechazo.

“Creo que hay manera más inteligente, más responsable de proteger nuestra seguridad nacional, y eso es lo que estamos haciendo. En lugar de desestimar al resto del mundo y trabajar solos, estamos haciendo un trabajo duro y paciente de unificar a la comunidad internacional para enfrentar una amenaza común”, dijo.