México.- Los hogares con menores niveles de ingreso toman decisiones de consumo de alimentos que les permiten obtener un mayor nivel de calorías a un precio menor.

En 2010 el costo de mil calorías para los más pobres fue de siete pesos y para los más ricos de 15.60 pesos.

Ese mismo año los individuos de menor ingreso gastaban en promedio 3.60 pesos diarios en alimentos con alta densidad energética, con lo cual obtenían aproximadamente 62.7% de las calorías consumidas. En cambio, los 2.90 pesos que gastaron en promedio en alimentos con baja densidad equivalían a 7% de su consumo de energía.

Los datos contenidos en el libro Obesidad en México, recomendaciones para una política de Estado, realizado por expertos en el tema, apuntan a que la alimentación de los individuos más pobres está más orientada a alimentos con alto contenido energético, a diferencia de los individuos con mayores ingresos.

Así, los más pobres concentran su consumo energético en pan, tortillas y cereales, frutas y hortalizas, aceites y grasas vegetales comestibles, mientras que los individuos con mayor ingreso destinan un mayor porcentaje de consumo energético en grupos alimenticios como las carnes, leche, derivados de leche y huevo.

Que especialistas en salud y nutrición alertaron sobre el hecho de que programas de transferencias económicas han impactado en la generación de problemas de sobrepeso y obesidad en las poblaciones más pobres debido a que destinan 50% a comida chatarra.

El doctor Rafael Álvarez Cordero cirujano bariatra, dijo que es cierto que los subsidios no tienen un control de salud.

“Nos falta educación, el asunto está en educar a los niños y a las familias, sobre las mejores decisiones de consumo. Cuando alguien sabe qué es lo que debe de comer, va a comer lo que debe comer y va a buscar lo que debe de comer”.