Ciudad de México.- A pesar de la debacle que causó el escándalo de sobornos en más de 12 países, incluído México, que se destapó en el 2016, la empresa brasileña ha conseguido un “voto de confianza” de sus acreedores, según indicó a EFE su el primer ejecutivo, Marco Siqueira, tras cerrar un acuerdo extrajudicial para reestructurar la deuda lo que le permitirá a la constructora, aseguró, centrarse en la “conquista” de proyectos.

Las negociaciones de reestructura financiera llevaron más de un año, sin embargo, la compañía consiguió que el 60% de los acreedores firmaran un acuerdo extrajudicial para reducir la deuda a más de la mitad del total, que es de 3 mil 300 millones de dólares que deberá pagarse en 4 años y medio. Ahora, el acuerdo deberá ser ratificado por las autoridades en los próximos 60 días, para que la empresa pueda volver a su actividad comercial.

Una vez que consiga la ratificación del acuerdo, los proyectos podrían tener otro obstáculo debido a la pandemia de COVID-19 que ha detenido al sector de la construcción en varios países. Aún así, la constructora, que es uno de los principales pilares del conglomerado empresarial Odebrect, tiene previsto facturar alrededor de 3 mil millones de dólares entre 2020 y 2021, así como una cartera de proyectos de 5 mil 800 millones de dólares en ese mismo periodo.

“Eso significa la creencia y el voto de confianza de los acreedores en la continuidad de la compañía y la capacidad de generar negocios más adelante”, afirmó Siqueira, quien asumió la titularidad de la constructora de Odebrect, hace dos meses.

Entre el 2005 y 20014, Odebrecht pagó sobornos a funcionarios en varios países de Latinoamérica, incluyendo México, para obtener contratos gubernamentales. La empresa, fundada en 1944, con operaciones en 14 países, presencia en otros 13, y actividad comercial en más de 100 naciones, se declaro culpable ante la Corte Federal de Nueva York, Estados Unidos, de haber pagado sobornos a funcionarios de al menos 12 países.

Como resultado, empresarios, políticos y ex presidentes han terminado encarcelados, como sucedió con Inácio Lula da Silva y Michel Temer en Brasil; Pablo Kuczynski quien se vio obligado a renunciar a la presidencia de Perú y hoy vive bajo arresto domiciliario.

En México, hace apenas unas semanas, Emilio Lozoya, acusado de recibir sobornos de la empresa durante su gestión como director de Petróleos Mexicanos, fue extraditado de España y, después de pasar dos semanas en el hospital Ángeles del Pedregal, se terminó que llevaría un proceso en libertad con un brazalete electrónico gracias a que se ha amparado bajo la figura de “testigo colaborador”.