Oklahoma, un estado donde hasta hace poco no solían registrarse temblores frecuentes, ha superado ahora a California como la entidad con más actividad sísmica en Estados Unidos después de Alaska, de acuerdo con el Servicio Geológico local (USGS).

En 2015, el USGS registró 888 temblores de más de 3.0 grados de magnitud en la escala de Richter (alrededor de los que suelen ser perceptibles) en Oklahoma, en comparación con 130 en California y mil 575 en Alaska.

El aumento de la actividad sísmica en Oklahoma el año pasado fue notable si se compara con 2010, cuando solo se registraron 41 temblores de tres o más grados de magnitud.

La mayoría de los sismos registrados en 2015 en Oklahoma fueron por debajo de 4.0 grados de magnitud. En comparación, Alaska registró un sismo de 7.1 grados Richter el año pasado, lo que de acuerdo con el USGS es comparable a casi un millón de sismos de 3.1 grados de magnitud.

California, también tiende a registrar sismos más grandes que Oklahoma, de 5.0 grados de magnitud o más y la actividad sísmica a lo largo de toda esa entidad. En Oklahoma, la actividad se concentra en sólo el 16 por ciento del estado.

De acuerdo con los científicos del USGS, en Oklahoma los terremotos están ocurriendo justo en las áreas que han visto un auge en la producción de petróleo y gas.

Los registros muestran evidencia de que Oklahoma es la entidad con mayor sismicidad inducida en Estados Unidos y probablemente del mundo.

Muchos residentes de Oklahoma y de fuera de esa entidad responsabilizan del aumento de la actividad sísmica al método de fracturación hidráulica o “fracking” utilizado para la extracción de gas y petróleo.

Sin embargo, el USGS ha informado que la fracturación hidráulica solo está causando directamente un pequeño porcentaje de los sismos inducidos que logran percibirse en Estados Unidos.

De acuerdo con la dependencia, la causa real de estos pequeños temblores es la eliminación de aguas residuales.

Bajo el método de fracking, se inyecta agua a alta presión en formaciones de roca de esquisto, lo que hace que un pozo de petróleo se active, pero la fractura hidráulica sólo dura unos pocos días o una semana.

El trabajo de fracking produce algo de aguas residuales, pero con el tiempo el pozo produce mucho, mucho más. Para la extracción, un pozo de petróleo requiere por cada barril de crudo producido, entre 10 y 20 barriles de agua.

En algunos pozos de Oklahoma, la relación ha sido tan alta como 99 por ciento de agua por uno por ciento de petróleo.

El agua residual se bombea en pozos de eliminación subterráneos separados, que son mucho más profundo que el pozo donde se hizo la fracturación hidráulica. Es esta inyección de aguas residuales a gran profundidad la que, de acuerdo con los sismólogos, está induciendo los temblores en Oklahoma y otras partes de Estados Unidos.

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