México.-Junto a la materia oscura y el origen de la vida, la conciencia es uno de los grandes misterios del universo. Como dice el neurólogo portugués Antonio Damasio, sin la mente consciente no tendríamos ningún conocimiento acerca de nuestra humanidad.

“Es una de las verdades fundamentales de la existencia del ser humano. No hay nada que conozcamos más directamente”, señala el filósofo australiano David Chalmers. “Si no fuéramos conscientes, nada en nuestras vidas tendría sentido o valor. Pero al mismo tiempo es el fenómeno más misterioso. ¿Por qué somos conscientes? En este momento, nadie sabe la respuesta a esta pregunta”.

En los últimos 30 años, la comprensión de las bases neurocognitivas de la conciencia ha avanzado a grandes pasos. Anat Arzi es una de las investigadoras que ha ayudado a ello.

Esta neurocientífica iraelí de la Universidad de Cambridge en Inglaterra busca encontrar lo que llama la “huella digital neural” de este aspecto central de nuestra experiencia: explora qué sucede en el cerebro cuando dormimos, cuando una persona se encuentra sedada farmacológicamente o cómo procesan la información personas con estados patológicos como trastornos de la conciencia.

Su enfoque difiere del de otros especialistas. Además de utilizar imágenes por resonancia magnética y electroencefalogramas, ella se vale de un arsenal de olores.

Sus descubrimientos han sido sorprendentes. En 2012, por ejemplo, Arzi demostró que se puede aprender nueva información durante el sueño al lograr que un grupo de voluntarios recordaran al despertar las asociaciones entre sonidos y aromas suministrados mientras dormían.

Y ahora, tras cinco años de investigación, acaba de revelar en un paper publicado hoy en la revista Nature un hecho que podría cambiar la manera en que se diagnostica y trata a personas en coma: las respuestas a ciertos olores en pacientes con lesiones cerebrales graves permiten indicar su nivel de conciencia, así como predecirían su recuperación y supervivencia a largo plazo.

“Esto ayudará a los médicos a diagnosticar y determinar con precisión los planes de tratamiento para personas en estados de mínima conciencia”, cuenta a SINC esta investigadora del Departamento de Psicología de la Universidad de Cambridge y del Instituto de Ciencias Weizmann de Israel. “Una prueba de olfato podría usarse como una herramienta accesible y relativamente económica junto a la cama para mejorar la evaluación de la conciencia en estos pacientes”.