La Olimpiada de Río de Janeiro de 2016 se celebrará en un marco de seguridad pública, obras terminadas y sin corrupción, aseguró hoy a Notimex el nuevo ministro de Deportes, Leonardo Picciani.

En su cuarto día en el cargo, Picciani, un joven parlamentario de 36 años, dijo en entrevista exclusiva que puede “asegurar a la comunidad internacional que la organización va bien”.

Admitió que dar los Juegos a Río fue un “voto de confianza” a Brasil, y aseguró que “la gran mayoría de los compromisos asumidos serán cumplidos”, en referencia a la construcción a tiempo de instalaciones deportivas, de movilidad y de seguridad.

“Todo va dentro del cronograma ya previsto. Es un evento de magnitud extrema que requiere detalles y decisiones, pero Brasil se preparó a lo largo de siete años y concluirá con éxito su tarea de recibir al mundo”, señaló.

Amante de deportes de combate y practicante de ciclismo de carretera, Picciani admitió que el país “vive dificultades económicas y turbulencias políticas”, pero dijo que “las instituciones brasileñas son sólidas y serán capaces de reforzar la credibilidad externa del país, incluso en momentos difíciles”.

El gigante sudamericano enfrenta una de sus mayores crisis económicas, con una recesión del 3.8 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), y está inmerso en una dramática situación política tras el apartamiento hace apenas seis días de la presidenta Dilma Rousseff, como consecuencia de la apertura de un juicio político.

Un contexto que se produce cuando faltan apenas 80 días para las Olimpiadas de Río, un evento que el país planeaba como una confirmación de su emergencia como grande potencial mundial.

El ministro de Deportes dijo, por otra parte, que la seguridad pública no es motivo de preocupación, a pesar del repunte de la criminalidad los últimos meses en la sede olímpica como consecuencia, según algunos expertos, de la falta de presupuesto para aumentar el número de policías patrullando.

“Río de Janeiro enfrenta dificultades en materia de seguridad publica propias de grandes centros urbanos. Pero Brasil se preparó para eso con las fuerzas armadas y la policía. Hay en marcha una operación con mucho criterio”, aseveró Picciani, quien recordó que el Mundial de Fútbol de 2014 fue organizado sin sobresaltos.

Miembros del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), formación política de Picciani y del presidente brasileño en ejercicio, Michel Temer, están involucrados en la trama corrupta relacionada con la estatal Petrobras, pero el ministro aseguró que las obras de las Olimpiadas no serán motivo de escándalo.

“Espero que no. En cuanto asumí el ministerio miré los contratos y me llamó la atención que en la Olimpiada las obras fueron concluidas sin sobrecostos, cumpliendo los costes del proyecto original”, explicó al comparar con lo sucedido con algunos estadios de la Copa de 2014, afectados por desvíos millonarios.

“No tendremos en el legado olímpico los problemas que sucedieron en las obras de la Copa”, garantizó.

Con información de Notimex