México.- Las desapariciones y muertes de mujeres en esta ciudad fueron denunciadas desde la época de los 90 por familiares de las víctimas. Docenas de féminas fueron halladas sin vida como consecuencia de una ineficaz búsqueda por parte de las autoridades; hoy en día, los memoriales y monumentos para recordar a esas mujeres lucen olvidados.

En el predio conocido como Campo algodonero, donde en 2001 encontraron los cadáveres de ocho mujeres con signos de violación y tortura, se construyó en noviembre de 2011 el memorial Flor de arena para recordar a las víctimas.

El lugar está ubicado en la Avenida Paseo de la Victoria y Ejército Nacional, unas de las vialidades más importantes de la ciudad, sin embargo, en el espacio no transitan personas, no existe alguna placa o letrero que identifique el sitio, incluso los vecinos no identifican a qué está dedicado el memorial.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en noviembre de 2009, condenó al Estado mexicano a esclarecer y reparar el asesinato de Esmeralda Herrera Monreal, Laura Berenice Ramos Monárrez, Claudia Ivette González, María de los Ángeles Acosta Ramírez, Mayra Juliana Reyes Solís, Merlín Elizabeth Rodríguez Sáenz y María Rocina Galicia y una más sin identificar, todas con edades de los 15 a los 19 años.

Es por ello que se realizó el memorial que consta de un terreno de media hectárea con una escultura de la artista Verónica Leitón, una cruz rosa de metal de 2.5 metros de altura y placas con nombres de mujeres desaparecidas, cuatro cruces de madera con la leyenda “Ni una más” y ocho cruces de madera de 1.5 metros clavadas en las áreas verdes del lugar.

En una de las paredes del predio está una pared con 114 placas con los nombres de otras mujeres desaparecidas, no obstante, dichas láminas, al igual que las letras del mensaje explicativo del memorial se encuentran desgastadas, además que el fondo negro y reflejante impiden una lectura fácil del texto.

Las fuentes de la escultura y de las cruces con los nombres de las víctimas no tienen agua, el pasto en algunas áreas verdes no está podado y, aunque hay un trabajador del ayuntamiento de Ciudad Juárez asignado al memorial, el espacio tiene rasgos de abandono en su estructura.

El cuarto de servicio del memorial Flor de arena está repleto de pesquisas de mujeres desaparecidas desde 2011, en algunos se pide información para su localización y en otras datos sobre sus victimarios.

En este sentido, Cecilia Espinoza coordinadora de incidencia de la Red Mesa de Mujeres en Ciudad Juárez, mencionó en entrevista con Notimex, que la problemática de mujeres desaparecidas se trató de ocultar todo el tiempo y en esta época se busca “borrar la memoria” sobre lo ocurrido.

“Para nosotros eso significa la memoria que continúa y prevalece, que diariamente desaparece una mujer en esta ciudad, que si muchas de ellas son localizadas, pero varias de ellas permanecen desaparecidas”, señaló.

Comentó que las autoridades municipales en diversas ocasiones han implementado acciones para ocultar la violencia contra las mujeres y los feminicidios, por ejemplo, actualmente no se pueden pegar carteles de búsqueda en el municipio, pues las direcciones de limpieza retiran cada uno de ellos.

Asimismo, en los recorridos turísticos o de promoción de atractivos de la ciudad, nunca se mencionan los memoriales ni el tema de los feminicidios.

“El gobierno municipal lo que hizo fue ocultar la situación de violencia contra las mujeres, hace poco volvimos a escuchar que el cabildo propuso mejorar la imagen de la ciudad, entonces para qué poner los rostros de las mujeres que están desaparecidas, dicen, borremos esa imagen y pongámosla bella”, comentó Cecilia Espinoza.

Diversas organizaciones de derechos humanos han señalado la existencia de un patrón de violación de derechos humanos por el hecho de ser mujer en Ciudad Juárez, tomando en cuenta que un porcentaje considerable de mujeres asesinadas eran de clase económica baja, pero la ausencia de una respuesta eficaz por parte del Estado para prevenir erradicar y sancionar, dio como consecuencia su localización sin vida y con huellas de torturas.

“Los crímenes ocurrían a la vista de Policía Municipal y no intervino para rescatarlas con vida, sino fue hasta el hallazgo sin vida que se pudieron identificar. En el hotel verde que está a unas cuadras de una delegación municipal, es imposible que no hayan visto que ahí estaban siendo explotadas jovencitas de 14 a 16 años, que desaparecen vinculadas a la trata de personas”, apuntó Espinoza.

El caso del campo algodonero es quizá el hecho más representativo de la problemática de violencia de género que se vive en Ciudad Juárez, pero las fosas clandestinas halladas en Lomas de Poleo, Lote Bravo, el Cerro del Cristo Negro y el Valle de Juárez evidencian lo alarmante de la situación.

En la colonia Lomas de Poleo, en la zona norte de Ciudad Juárez, familiares de víctimas de mujeres desaparecidas colocaron ocho cruces rosas de metal de un metro de altura, en memoria de sus hijas y hermanas que nunca volvieron a ver.

Aunque a 15 kilómetros del centro de la ciudad, en un paisaje desértico, rodeadas de vegetación y basura el recuerdo de las víctimas es ignorado, a pesar de que en los últimos ocho meses 109 mujeres han sido asesinadas.