Ciudad de México.- Sobre el asfalto de Paseo de la Reforma y Sierra Madre, en las Lomas de Chapultepec, quedó un tapete dorado de casquillos de balas. Cientos. Ese fue el remanente de la descarga de plomo que sicarios del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) disparó en contra del secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, ayer alrededor 6:30 horas, cuando todavía no salía el sol.

El funcionario salvó la vida, pero dos de sus escoltas murieron, así como una mujer que pasaba por el lugar a bordo de un auto. Cinco personas resultaron heridas: una mujer que iba en el mismo auto que la víctima mortal, tres policías y un civil.

El secretario de Seguridad Ciudadana recibió tres disparos: una en la clavícula, derecha, otro en el hombro y uno en la rodilla, además de varias lesiones por esquirlas.

El jefe policiaco fue llevado a un helipuerto en la calle de Prado Norte, a un costado del restaurante Un lugar de la Mancha, desde donde fue trasladado, vía aérea, a un hospital en Tlalpan. Después de una intervención quirúrgica de cuatro horas, el funcionario se encontraba a salvo y en recuperación.

Salí de cirugía, estoy bien. Agradezco las muestras de solidaridad y cariño. Seguiremos trabajando por la seguridad y mantener la paz en nuestra gran Ciudad de México. ¡Muchas, muchas gracias por todo!”, publicó en Twitter a las 20:42 horas.

Desde las 4:00 horas, el grupo de sicarios que intentó asesinar a García Harfuch llegó a las inmediaciones de Paseo de la Reforma, en el tramo que se encuentra entre las calles Sierra Madre y Monte Blanco, a bordo de varios vehículos, incluyendo una camioneta 3.5 toneladas con logotipo de Grupo Carso. Más tarde esta firma reveló que el vehículo no forma parte de su flota.

Poco antes de las 6:15 horas los sicarios empezaron a salir de los vehículos. Excepto los que iban en la camioneta de carga, desde cuya carrocería abierta dispararon.

Parte de los sicarios se hicieron pasar por trabajadores de una cuadrilla, por lo que portaban chalecos color verde fosforescente.

Esperaron a que García Harfuch y su escolta saliera de su domicilio y tomara camino hacia el centro de la ciudad. En ese momento, de frente, desde dos
vehículos, la camioneta de García Harfuch empezó a recibir balazos.

El ataque contra el jefe policiaco inició en Sierra Madre y Paseo de la Reforma, frente a una malla con plástico color verde, la cual delimita una propiedad en la esquina.

El vehículo blindado logró seguir su marcha doblando a la derecha, sobre Reforma y en dirección hacia el centro de la ciudad, pero fue bloqueado por la camioneta de carga.

Los sicarios fueron divididos en cuatro células conformadas por siete integrantes cada una, originarios de Jalisco, Nayarit, Guerrero, Michoacán y uno de ellos de nacionalidad colombiana.

El jueves pasado, los agresores fueron trasladados a diversos lugares para recoger armas, pero encapuchados, para que no identificaran los puntos, posteriormente los llevaron a tres sitios del trayecto que recorría el titular de la SSC al día siguiente.

Dos puntos son en la zona del ataque, pero el tercero fue en Florencia y Hamburgo, en la colonia Juárez, cerca de las oficinas del secretario, pero en ese punto ya no se activó el ataque, pues ya García Harfuch no llegó hasta allá.

La SSC detalló que, como protocolo de seguridad, García Harfuch quedó recostado entre los asientos delanteros y traseros, sobre el piso del vehículo que tenía un blindaje nivel 5, el cual sí puede ser penetrado por fusiles de asalto.

En conferencia, el vocero de la Fiscalía local, Ulises Lara, dijo que la agresión fue planeada desde hace unas tres semanas.

El propio García Harfuch llamó vía radio a la central policiaca pidiendo apoyo terrestre y la presencia del grupo de helicópteros, llamados Cóndor.

Minutos después de haberse cometido el atentado, 12 presuntos responsables fueron capturados.

Horas más tarde en el Estado de México dos vinculados más fueron detenidos y por la tarde, cinco personas, entre ellas el presunto organizador del atentado, identificado como José Armando Briseño de Los Santos, El Vaca, de 35 años, quien es señalado como jefe de sicarios del Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Tonalá Jalisco.

El Vaca operó bajó las órdenes de Carlos Andrés Rivera Varela, El Morro, líder regional del CJNG, encargado de coordinar acciones violentas en contra de integrantes de grupos antagónicos.

Con información de Excelsior