México. Notimex.- En pueblos y comunidades indígenas de Guerrero persiste la práctica y usos y costumbres de vender a niñas, adolescentes y jóvenes por entre 50 mil y 250 mil pesos con fines matrimoniales, todo ello con la complicidad de las autoridades municipales, aseveró la activista Hermelinda Tiburcio.

La indígena mixteca y líder de la organización Kinal Antzetik destacó además el abandono de las comunidades de La Montaña y la costa de Guerrero, donde aún mueren niños por falta de medicamentos básicos como el paracetamol o mujeres que requieren atención médica en un parto.

Al participar en el Seminario sobre Mujeres Indígenas, Mercados de Trabajo y Discriminación, Tiburcio Cayetano afirmó que los casos de violencia contra las mujeres, sobre todo en el ámbito doméstico, se resuelven “con un cartón de cerveza”.

Es decir, lamentó, casos de violencia contra mujeres y niñas, casos graves de violación a sus derechos humanos, se resuelven en favor de los agresores entregando un cartón de cerveza a comisariados, ediles u otras autoridades.

También continúa la venta de mujeres, en algunos casos de niñas menores de 12 años de edad, por montos que van de 50 mil a 250 mil pesos, que cobran sus padres para acordar su matrimonio.

Aunque ya existe la Ley para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en materia de Trata de Personas, dichas “ventas” se realizan en las mismas oficinas de autoridades municipales en pueblos cómo Metlatonoc, Cochoapa El Grande y Malinaltepec, entre otros.

“El matrimonio se resuelve entre los padres y se cuenta el dinero frente a las autoridades”, sostuvo la activista indígena.

Sin embargo, advirtió que esta clara situación de violencia contra las menores de edad no tiene respuesta por parte de autoridades de Guerrero a nivel municipal o estatal, ni a nivel federal.

Hermelinda Tiburcio, originaria del municipio de Tlacoachistlahuaca, Guerrero, reconoció que otra forma de violencia que viven las mujeres en la entidad es cuando contraen VIH/Sida al ser vendidas a algún hombre que migró a Estados Unidos y al regresar trajo consigo la enfermedad.

Por ello, recalcó que a través de esta organización se busca erradicar los usos y costumbres, apoyar a mujeres indígenas con tiendas artesanales, fortalecer el conocimiento de las parteras comunitarias, entre otras acciones.