El gobierno de Ontario prepara un ambicioso plan de acción contra el cambio climático para cumplir las mesas de reducción de energía a base de carbono para el año 2030.

Ontario, la provincia más poblada de Canadá, con 13.6 millones de habitantes, debate un extenso programa para reducir las emisiones contaminantes, el cual, se prevé, cambiará la forma de vida de los residentes, desde cómo conducir hasta cómo calentar sus casas.

El plan de acción de la gobernadora Kathleen Wynne destinaría siete mil millones de dólares entre 2017 y 2021 para dar estímulos a la producción y venta de autos eléctricos, implementar reglas de construcción de edificios y casas, así como promover nuevas tecnologías e infraestructura de bicicletas.

Las metas de este gobierno son que las nuevas casas o edificios que se construyan en 2030 o después tengan un sistema de calefacción, vital para el largo invierno, a base de electricidad o sistemas geotérmicos, así como que a partir del 2025 el 12 por ciento de las ventas de nuevos vehículos sean eléctricos.

La nueva política ambiental busca los residentes “enverdezcan” sus vidas y cambien algunos hábitos.

La propuesta, que está siendo analizada por el gabinete provincial, no ha estado ajena de tensiones en su interior, ya que algunos ministros consideran que la propuesta del ministro de Medio Ambiente, Glen Murray, “ha ido lejos”.

Ontario prevé aplicar el sistema “cap and trade” (tope y comercio) para reducir las emisiones de gas de efecto invernadero, que ya se aplica en Québec y California, estados Unidos.

La meta es reducir las emisiones contaminantes en 15 por ciento debajo de los niveles de 1990 para el año 2020, el 37 por ciento para el 2030 y en 80 por ciento para el 2050.

Concretamente se destinaría 3.8 mil millones de dólares a dar estímulos y rebajas para sustituir el gas natural por electricidad o paneles solares en la industria inmobiliaria. El dinero sería administrado por el nuevo Banco Verde, similar al existente en Nueva York.

Los incentivos para promover vehículos eléctricos en esta provincia que es la cuna de la industria automotriz del país, ascienden a 285 millones de dólares, lo cual permitirá una rebaja de 14 mil dólares por cada vehículo eléctrico comprado.

Se espera que con este estímulo se pueda incrementar el número de estos vehículos vendidos de cinco por ciento en 2020 a 12 por ciento en 2025.

También habrá estímulos para que las gasolineras vendan más biodiesel y mezcla de etanol.

Se destinarán 280 millones para que las escuelas compren autobuses eléctricos y que las empresas adquieran tráilers bajos en carbono.

El plan de acción está siendo debatido por el gabinete provincial y se espera que se haga público en junio próximo.

“Esta es una transformación de vida, de cómo vemos al planeta y el impacto que tenemos en él”, escribió la ministra Wynne en la introducción de este plan ambiental.