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OPINIÓN | Acapulco: Mar de sangre

Acapulco perdió el encanto cuando los políticos dejaron que este puerto se transformara en una de las plazas más codiciadas del narcotráfico.

Por Tlachinollan Tlachinollan, 2018-10-30 08:54

Tlachinollan, Guerrero.- ¿Por qué no cesa la violencia en Acapulco? ¿Será que la delincuencia organizada tiene más poder que las instituciones del Estado? ¿Estaremos ante un escenario atroz donde los intereses mafiosos se han impuesto a sangre y fuego por encima del interés superior de la seguridad ciudadana? ¿Habrá intereses políticos atrás de esta ola de violencia? ¿En verdad se está trastocando la estructura delincuencial qué ha capturado a las instituciones gubernamentales? ¿Los cambios de mando de la seguridad pública están implicando un reacomodo entre los grupos delincuenciales? ¿Por qué el fracaso de esta estrategia de seguridad?

De acuerdo con información periodística se han registrado 66 asesinatos del 25 de septiembre al 23 de octubre de este año. Diez de las víctimas fueron mujeres y lamentablemente, al siguiente día se dio el asesinato del periodista Gabriel Soriano, después de cubrir el informe regional del gobernador Héctor Astudillo.

El viernes 26 de octubre el empresario César Zambrano es asesinado al salir de su domicilio en la avenida principal en la colonia Morelos. El domingo 21 de octubre una persona fue asesinada en pleno centro de Acapulco. En ese mismo día fue hallada una cabeza humana y un cuerpo desmembrado esparcido en tres contenedores de basura. El sábado 22 en la medianoche fue encontrada la cabeza de una persona en la colonia Vicente Guerrero.

La cabeza tenía puesta una gorra de policía y se encontraba dentro de una hielera. Estos hechos son parte de la cotidianidad que se padece en el Puerto. Ya no hay forma de contener esta avalancha delincuencial, no hay espacios seguros ni lugares donde la gente pueda transitar tranquilamente. La misma zona turística no esta exenta de estos hechos delictivos. El tejido social esta fracturado al grado que ningún sector de la sociedad confía en las corporaciones policiales ni en la presencia aparatosa del ejército y la marina.

Las autoridades del estado no han hecho una evaluación de fondo sobre la situación de inseguridad y violencia que prevalece en el estado. A pesar de esta crisis severa que nos sigue hundiendo en el pantano de la violencia no vemos medidas drásticas que desactiven esta embestida delincuencial que parece ganar la batalla a todo el aparato de seguridad que se encuentra desplegado en Guerrero.

Por parte de la Fiscalía del Estado no existen datos objetivos sobre las investigaciones concluidas, mucho menos se sabe de los responsables de estos homicidios. Estamos lejos de que el ejército y la marina desarticulen a los grupos de la delincuencia organizada, apenas llegamos a saber cuantas organizaciones delincuenciales operan en el Puerto de Acapulco.

Son datos muy vagos que dejan mucho que decir, porque parecen no funcionar el trabajo de inteligencia que desde la década de la guerra sucia ha implantado el ejército en el estado ¿De que ha servido esta militarización para afianzar la seguridad y el Estado de Derecho? ¿Por qué no rinden cuentas los cuerpos represivos del Estado? Toda la inversión que se ha concentrado en la compra de tecnología y armamento militar ¿Para que ha servido? ¿Por qué ha mayor militarización hay mayores crímenes y un incremento de los grupos delincuenciales? ¿Por qué las autoridades no asumen de cara a la sociedad esta estrategia fallida y se hacen un balance de las grandes fallas de este modelo de seguridad?

¿Hasta cuando se iniciará una depuración al interior de las instituciones de seguridad y justicia? ¿Por qué se mantienen intocados los cotos de poder? ¿Hay voluntad para desarraigar los intereses delincuenciales que se encuentran dentro de las esferas del poder? ¿En verdad hay un acuerpamiento de las altas autoridades de los tres niveles de gobierno, para revertir esta ola delincuencial que ha socavado la estructura del poder en el Puerto? ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para poner un alto a esta tragedia?

La situación de Acapulco es la radiografía de un estado que hasta ha perdido el control de las instituciones. Las autoridades sobrellevan el barco en medio de una tormenta donde los tripulantes están rebasados y descoordinados, no toman en cuenta a la población, en lugar de verla como aliada, siempre toman distancia para no perder el poder, mucho menos de ceder espacios donde se mantienen intereses facciosos.

Las victimas de esta violencia muchas de ellas han tenido que soportar en silencio esta tragedia, muchas más son presas del pánico y no encuentran en las autoridades el respaldo para brindarles seguridad y garantizarles justicia. Las secuelas de esta violencia son inconmensurables no solo por las pérdidas económicas y la descomposición social sino por el alto número pérdidas humanas, la destrucción de centenas de familias y la ruptura de proyectos de vida de las nuevas generaciones.

Para que sus hijos e hijas puedan ir a la escuela, los padres y madres de familia se han visto obligados a que los militares resguarden las instituciones educativas. Recientemente el comandante de la novena región militar informó que al diariamente vigilan doscientas cincuenta escuelas en el Puerto de Acapulco. El rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, Javier Saldaña, denunció que desde lunes 15 al jueves 18 de octubre que en varias escuelas, hombres desconocidos intentaron secuestrar a varias jóvenes.

No solo los estudiantes de nivel medio superior y superior están al acecho sino también miles de jóvenes que sobreviven en las colonias pobres de Acapulco donde son cooptados por los grupos de la delincuencia organizada. Es muy grave el problema que enfrenta la ciudad más importante del estado, no solo porque no está brindando seguridad a la población, sino por que los niños y los jóvenes están creciendo en un ambiente contaminado por la criminalidad. Esta situación de guerra donde las noticias principales son las ejecuciones en la vía pública, las escenas cruentas de los cuerpos desmembrados, las desapariciones y secuestros de jóvenes deja en el imaginario popular que solo se puede vivir ejerciendo la violencia.

¿Cómo generar una cultura de respeto a la vida, a la dignidad de las personas? ¿De ser constructores y constructoras de la paz y de valorar el Estado de Derecho? ¿Cómo pensar en un modelo educativo en medio de esta crisis de seguridad? ¿Cómo rescatar a los niños y jóvenes de esta monstruosidad que los desgarra en sus mismas colonias donde ya no hay la buena vecindad y más bien las casas están marcadas por cruces y las banquetas manchadas de sangre?

Ante esta complejidad de la violencia las autoridades deben de entender que el problema de la seguridad no se centra solo en el uso de la fuerza, mucho menos en acrecentar la violencia con mayor número de efectivos policiacos y militares, que reproducen el mismo patrón de criminalidad por la corrupción e impunidad que impera.

Es una tarea de la sociedad en su conjunto del involucramiento de muchos actores de la sociedad civil y de la incorporación de nuevos paradigmas de la seguridad centrada en el ciudadano y la ciudadana, con una perspectiva de derechos humanos. Es un gran desafío porque se tiene que trabajar desde la base comunitaria en la periferia con programas que revaloren e incorporen a los jóvenes en trabajos que los dignifiquen, que desarrollen su creatividad, que promuevan la cultura, las artes, el deporte, las nuevas tecnologías, la comunicación personalizada y una educación humanista.

La ambición desmedida de transformar Acapulco en un centro turístico de renombre internacional quedó trunca porque se impusieron intereses de la economía criminal que fueron contaminando los negocios locales y a la misma clase política porteña. Se cayó en la irresponsabilidad de dejar hacer negocios lícitos e ilícitos a cualquier personaje externo, utilizando las instituciones para beneficio de particulares.

Se expulsó a varias familias del casco central de Acapulco para modernizar el puerto, se le confinó a la periferia para dejarlos sobrevivir a su suerte. Se despojó a las familias de ejidatarios de lugares paradisiacos para construir el Acapulco Diamante y zanjar la brecha entre la población mayoritariamente pobre de Acapulco con una élite económica rica vinculada con grupos empresariales que son realmente los dueños de las playas exclusivas para turismo internacional.

Estas acciones represivas de las autoridades del estado cumplieron su cometido, de expulsar de este paraíso a los verdaderos dueños y dueñas de las bellezas naturales de Acapulco. Pusieron en bandeja de plata este patrimonio natural a los políticos del centro y a sus amigos los empresarios, para que decidieran que tipo de inversiones se realizarían en uno de los enclaves más hermosos del país.

La ambición de la ganancia crasa transformó a Acapulco en un centro de placer, que atrajo no solo a turistas internacionales sino también a personajes siniestros que encontraron el lugar más idóneo para que también se transformara en centro de operaciones del narcotráfico, donde se asentaron los carteles más poderosos del país y establecieron vínculos con carteles Sudamericanos.

Acapulco, con su bahía hermosa perdió el encanto cuando los políticos dejaron que este puerto se transformara en una de las plazas más codiciadas del narcotráfico. Los paseos de las familias acapulqueñas cedieron sus espacios a personajes que llegaron no solo para divertirse sino para realizar negocios ilícitos y a pelear con armas de fuego el control territorial.

Aprovecharon la complicidad de las autoridades, de los cuerpos policiacos y del mismo ejército para afianzar su presencia en los lugares estratégicos para el negocio de las drogas. Esta permisividad de las autoridades y la permeabilidad de las instituciones ha hecho de Acapulco un puerto violento donde hoy contemplamos no al hermoso mar del pacifico sino a un mar de sangre.

#Acapulco

Arranca Semana Nacional de Vacunación en Acapulco con déficit de dósis

En el Ayuntamiento, funciona un módulo donde las enfermeras informaron que por este día sólo se aplicarían 100 vacunas hasta las 12 del día.

Por Elibeth D Nicolas, 2018-11-13 15:17

Acapulco, Guerrero.- En plena Semana Nacional de Vacunación el Ayuntamiento de Acapulco solo aplicó cien vacunas contra la influenza y el neumococo.

Desde las 8 de la mañana comenzó a funcionar en el Ayuntamiento un módulo donde las enfermeras informaron que por este día sólo se aplicarían 100 vacunas hasta las 12 del día.

En entrevista telefónica, el director de Salud de Acapulco, Agustín Flores Jiménez, informó que solo cuentan con cinco mil vacunas que estarán siendo aplicadas durante el tiempo que sea necesario.

“Estaremos haciendo todo lo necesario y estaremos aplicándolas en el Centro de Salud de Hogar Moderno, donde tenemos sólo 5 mil unidades”, expresó Flores Jiménez.

Ante la escasez de vacunas, Flores Jiménez respondió que hacen lo necesario para poder cubrir la falta de insumos y medicamentos e los que carece el Centro de Salud y la Secretaría de Salud para darle una mejor atención médica a la población.

Reproch ayer que arrancó la Semana Nacional de Vacunación la ciudadanía no acudió al Centro de Salud de Hogar Moderno.

Mencionó que para solventar la falta de vacunas se encuentran trabajando en el ramo 33 y exigieron los insumos necesarios a la Secretaría de Salud, porque a su llegada al gobierno encontraron un déficit.

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Alertan que venden alcohol adulterado a menores de edad en Acapulco

El empresario Jorge Laurel González apuntó que para rescatar la vida nocturna del puerto se necesitan medidas estrictas desde el gobierno.

Por Elibeth D Nicolas, 2018-11-12 15:00

Acapulco, Guerrero.- El presidente de la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas de Acapulco, Jorge Laurel González, consideró que las licencias de funcionamiento para vender bebidas alcohólicas en el puerto de Acapulco están corrompidas y prostituidas.

Indicó que en los últimos años ha habido un incremento de venta de bebidas embriagantes y bebidas adulteradas a menores de edad, situación donde se debe aplicar la ley.

En entrevista sobre Costera, Laurel González señaló que, ante esta situación, autoridades municipales y estatales deben vigilar, supervisar y regularizar los horarios de los establecimientos que se encuentran funcionando en la ciudad, como sucede en otros países para poder rescatar la vida nocturna de Acapulco.

“Creo que las licencias de funcionamiento de los establecimientos están muy corrompidas y prostituidas, pues éstas se dejan al criterio del director; ante esta situación deben estar más al pendiente la alcaldesa y el secretario general para que supervisen los lugares que vayan a instalar como sucede en otros estados y países”, dijo Laurel González.

Consideró que es importante establecer horarios y normas que ayuden a rescatar la ciudad.

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Síndica señala que pueden estar extraviadas 400 armas de la SSP de Acapulco

Leticia Ortiz comentó que con los agentes acreditados se realizan funciones de vigilancia en el puerto, y que el déficit de efectivos es grande.

Por Elibeth D Nicolas, 2018-11-10 22:15

Acapulco, Guerrero.- La síndica procuradora de Acapulco, Leticia Castro Ortiz, informó que aún se desconoce el número de armas extraviadas que pertenecen a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).

En entrevista, al término de la primera asamblea realizada de la CTM en Acapulco, Castro Ortiz señaló continúa la investigación de la Fiscalía General del Estado de Guerrero, porque el número de armas perdidas no corresponde al número reportado con el de la SSP municipal.

“De acuerdo a la SSP existen entre 5 a 6 armas extraviadas, pero la Fiscalía estatal informó que son entre 200, 300 o 400 armas extraviadas, por eso se continúa investigando”, detalló Castro Ortiz.

Mencionó que en la próxima sesión de Cabildo llamarán a comparecer al secretario de Seguridad Pública, Geovanni Raúl Mejía Olguín, y al secretario General del Ayuntamiento, Ernesto Manzano Rodríguez, para que informen a detalle en qué condiciones encontraron a la SSP.

Ante el anuncio de Manzo Rodríguez de que serán 530 agentes que estarán armados porque están avalados ante la Secretaría de Defensa Nacional, Castro Ortiz manifestó que el secretario general y el titular de la SSP le informaron que los agentes que no cumplan con los requisitos que marca la ley, quienes no cumplan con sus exámenes de control y confianza, no andarán armados, porque sería un riesgo para la sociedad.

Aclaró que continúan los operativos de supervisión y vigilancia en el municipio con los agentes que se encuentran acreditados, pero una vez que terminan sus jornadas laborales tienen que regresar el armamento, aunque desconoce el número de efectivos que realizan estas funcionas.

Y, finalmente, advirtió que hay un déficit de agentes municipales.