Chilpancingo, Guerrero.-  Dice un viejo refrán popular “piensa mal y acertarás”. Para nadie es un secreto que la campaña por la sucesión de la gubernatura en el estado ya inició desde antes, incluso, desde mucho antes que iniciara el covid-19.

La clase política de Guerrero tiene memoria de las cosas malas. Todos recuerdan que hace 26 años el entonces gobernador Rubén Figueroa instauró el programa de fertilizante como una herramienta de coacción política y de negocio redondo para sus empresas y transportes, además de beneficiar a sus funcionarios consentidos mediantes mecanismos de corrupción.

Paradójicamente, hoy el fertilizante vuelve a estar en un punto cumbre de la política: en la sucesión de gobernador en la entidad. Sin embargo, la diferencia es amplia y contraria al origen que tuvo este programa con Figueroa: el clientelismo político y la corrupción.

A diferencia de hace 26 años y todos los años que le siguieron hasta el 2018, ahora la entrega de fertilizante tiene otra naturaleza. Ahora se busca que la entrega sea ajena y distante a la  forma mañosa y retorcida de entender y hacer la política en Guerrero. Es decir ahora la entrega del fertilizante es directa y sin intermediarios.

Operación y naturaleza que por supuesto, los políticos mañosos y retorcidos de la entidad ni quieren ni aceptan. Tal es así que desde inicio de este año no han dejado de salir supuestas evaluaciones y malas críticas por coordinadores destituidos, por comisarios, por organizaciones campesinas filopriista acostumbradas a lucrar política y económicamente con el fertilizante, como Antorcha Campesina, organizaciones de productores, colegios de agrónomos, líderes  del PRI, del PRD, MC, y hasta del PT, etc.

Parte de toda esta maquinaria corrupta son también  los bloqueos que no han parado desde enero de 2020, encabezados por supuestos campesinos de distintos municipios de la Montaña, Zona Centro, Tierra Caliente, Costa Chica, Costa Grande, Zona Norte, entre los que destacan: Florencio Villareal, Xochistlahuaca San Marcos, Apango, Tixtla, Alcozuaca, Tecpan, Chilpancingo y el día de hoy en Taxco, donde además se pide la renuncia del delegado federal único, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros.

Como dato curioso hay que mencionar que los más de 50 bloqueos realizados en todo las regiones del estado, tuvieron una total cobertura de un medio local que apoya las aspiraciones de un exalcalde que aspira ser candidato externo a gobernador por Morena.

Para todos estas agrupaciones que recibieron los beneficios de la corrupción del programa, y cuyos líderes nunca criticaron ni dijeron nada y que por lo contrario, conseguían  curules en el Congreso local como Evencio Romero, Sebastián de la Rosa,  Felix Castellanos, entre otros, antes todo estaba bien y ahora todo está mal.

A esta andanada de quejas y críticas de supuestas organizaciones sociales y de bloqueos constantes, se sumó también la queja, desde el año pasado, Juan José Castro Justo, secretario de Desarrollo Rural en la entidad y el propio gobernador Héctor Astudillo Flores, quien desde el mes de marzo intentó sacarle la vuelta al delegado federal y buscó un trato directo con el secretario y subsecretario de la Sader.

Contra todos estos sectores y mala vibra de los actores políticos de la entidad, es que se enfrenta (casi solo) Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, intentando que la entrega de fertilizante no se salga de control y tratando de entregar buenas cuentas al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien le entregó toda su confianza para que lo representara en Guerrero.

No obstante, el camino de siete meses tratando de echar a perder la entrega de fertilizante ya es largo y provocativo. Los meses que siguen serán peores, es decir, del 15 de julio al 17 de diciembre, día en que ya deben estar definidos los precandidatos a la gubernatura de Guerrero.

A pesar de que Sandoval Ballesteros no ha manifestado su interés de ser candidato a gobernador por su partido, todo este desgaste que le han pretendido ocasionar con la entrega de fertilizante está enfocado a descalificar su desempeño y una supuesta incapacidad de operación, que por ende implicaría una incapacidad para gobernar el estado de Guerrero.

Aunado a toda esta adversidad de supuesto reclamo social y los roces con el gobierno actual, se suman los grupos internos locales y nacionales de Morena, encabezados por Ricardo Monreal, quien después de sus desencuentros en redes sociales con John Akerman, emprendió una campaña abierta para apoyar a Félix Salgado Macedonio y a Luis Walton Aburto, como los “candidatos fuertes” de Morena.

En suma, Pablo Amílcar tiene menos de dos meses para hacer pública sus aspiraciones o definir cuál será su papel en la sucesión gubernamental en Guerrero. Ya está en tiempo regresivo.