La visita del papa Francisco a América Latina (AL) abre la oportunidad de que se ponga en evidencia que ésta es una de las regiones más desiguales del mundo, donde particularmente las niñas y las mujeres atraviesan formas de violencia y discriminación basadas en el género. Así lo dijeron las integrantes de la Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), y el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (Cladem), quienes enviaron una carta abierta al pontífice en ocasión de su visita a Bolivia, Ecuador y Paraguay. Desde este lunes 6 de julio el papa Francisco realiza su primera gira por países de habla hispana en Sudamérica, comenzando por Ecuador, para después ir a Bolivia y Paraguay. Ante ello, las activistas se pronunciaron por el cese inmediato de la violencia sexual y el embarazo infantil en AL, pues consideraron que la visita papal debe tomar en cuenta que las mujeres de la región viven en un contexto sumamente desigual. En ese sentido, reconocieron la disposición del líder del Estado Vaticano para combatir la pederastia clerical y la corrupción financiera en el pequeño país europeo, pero expusieron que persiste el patrón de violencia, abuso sexual y embarazo infantil en los países latinoamericanos. La violencia sexual –dijeron al Papa– se ha cometido de forma desproporcionada contra las niñas, ya que se estima que 150 millones de niñas menores de 18 años de edad han sufrido violación u otras formas de violencia sexual. Muchas niñas quedan embarazadas como resultado del abuso sexual infantil y tienen más probabilidades de dejar la escuela y vivir en la pobreza; mientras que 2 millones de los 7.3 millones de partos en adolescentes menores de 18 años que ocurren anualmente en el mundo, se dan en los países en desarrollo, dijeron las organizaciones en la carta abierta. Al mismo tiempo expusieron a Francisco I que las complicaciones durante el embarazo y el parto son la segunda causa principal de muerte entre las niñas de 15 a 19 años a nivel mundial. Pese a estos datos, dijeron las activistas, resulta “preocupante” que exista una cultura de impunidad y tolerancia de la violencia sexual en el mundo, pero es especialmente “alarmante” que en países latinoamericanos “persista la fuerte influencia del fundamentalismo religioso de sectores vinculados a la Iglesia católica, para la adopción de leyes y políticas públicas, sin respetar que los Estados sean constitucionalmente laicos”. Por lo que lamentaron que la postura oficial de la Iglesia institucional sobre el aborto no haya variado, e incluso sea contraria a los estándares de Derechos Humanos. “Nos asiste certeza de que ninguna mujer aborta con alegría en su corazón; esta decisión no es tomada de forma irresponsable o inconsciente, cuando la vida que se anuncia ha surgido de una violación, en un contexto de extrema pobreza y, peor aún, en niñas menores de edad, víctimas constantes de abuso sexual. La Iglesia debería acompañar y proteger de manera apostólica, sinceramente humana y respetuosa la decisión de interrumpir un embarazo”, expusieron al papa Francisco. Para finalizar, desearon que la visita papal “ayude a construir en nuestra región un ambiente de respeto por la laicidad de los Estados y por la libertad de conciencia”.

Con información de Cimacnoticias