Chilpancingo. El comisario de Nuevo Balsas, Cocula, Marcos Valentín Ramírez, denunció que el comercio de mojarra está paralizado desde la tarde de ayer, debido a que integrantes de la delincuencia organizada que intentaron extorsionar a habitantes del lugar el pasado sábado, impiden la llegada de compradores de Iguala, y a ellos, los ha amenazado para que no salgan de su comunidad.

En entrevista telefónica, este día, dijo que hay alrededor de 350 comerciantes de mojarra afectados, quienes tienen cerca de tres toneladas en refrigeración debido a que desde ayer ya no llegaron los compradores al poblado a causa de amenazas de grupos delincuenciales.

“Está paralizado, no nos dejan traer víveres, hay muchos retenes en la carretera, no sabemos qué está pasando, y la mina (Media Luna) no nos quiere ayudar, se supone que la policía que tienen es del gobierno del estado, no es privada”, declaró.

Dijo que los pobladores ya tomaron la decisión de cerrar en las próximas horas la minera para que el gobierno federal y estatal atiendan el problema de inseguridad que desde el pasado sábado enfrentan.

“Nosotros tenemos la intención de cerrar la mina con la intención de que el gobierno estatal y federal reaccionen, porque esto ya es mucho, estoy de acuerdo que se les complique su trabajo, pero no a los extremos que unos cuantos estén paralizando el pueblo”, denunció.

Indicó que en la zona del Nuevo Balsas sí hay presencia policiaca; incluso, hay una base de la policía estatal en la entrada al pueblo, pero dijo que no están dando resultados y cuestionó: “¿Cómo es posible que se les pasen cinco personas a extorsionar y otra camioneta con personas armadas que venían a extorsionar?”.

Dijo que las cinco personas que el pasado sábado ingresaron a la localidad del Nuevo Balsas a extorsionar a los comerciantes solicitaban un peso por cada kilo de mojarra vendido, cuyo precio dijo, oscila los 14 pesos en esta temporada.

El pasado sábado, los pobladores denunciaron que un grupo de dos hombres y tres mujeres ingresaron a Nuevo Balsas con la intención de extorsionar a vendedores locales, pero fueron detenidos por policías comunitarios en flagrancia y, aunque en un momento la población amenazó con lincharlos, los entregaron efectivos del Ejército y de la Policía Federal.