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Parteras concientizan sobre la anticoncepción en Chiapas

Las mujeres aplastaban el cordón umbilical de su recién nacido para no quedar embarazadas de nuevo. Muchos bebés llegaron desde entonces.

Por Redacción, 2019-04-27 15:18

México.- Cuando María Luz era niña, las mujeres de su comunidad aplastaban el cordón umbilical de su recién nacido para no quedar embarazadas de nuevo. Muchos bebés llegaron desde entonces. En su humilde localidad de Los Riegos, en el sur de México, se desconocían los métodos anticonceptivos. Y una vez lograron cierto acceso, la religión y los prejuicios se impusieron para rechazar su uso. Por eso María Luz Díaz, además de volverse partera hace dos décadas, empezó a ejercer como planificadora familiar.

“Los viejitos nos decían que los anticonceptivos eran malos, porque les podía dar cáncer o luego ya no podrían tener más bebés. Se pensaba que si una mujer se cuida es que va andar de loca con muchos hombres”, cuenta. En Chiapas, el estado mexicano con mayor pobreza, tan sólo un 64% de las mujeres se protegen regularmente, según datos oficiales que únicamente contemplan la prevalencia de la anticoncepción en la población femenina.

Ese mismo informe arroja que el rezago se acentúa en los sectores más vulnerables en México: las mujeres sin escolaridad suman el porcentaje más bajo de conocimiento funcional (69%), seguidas de las mujeres indígenas (75,3%) y quienes viven en zonas rurales (88,4%): factores que en su mayoría reúne la comunidad tsotsil a la que pertenece María Luz. “El problema es la falta de información. Muchas vienen con miedo. Piensan que si dejan de menstruar, luego les saldrá toda la sangre de golpe. Otras vienen escondidas del marido, que no acepta la planificación”, asegura.

Es el caso de Mayuli Díaz, que llega algo nerviosa a su primera visita. “Al principio mi esposo no quería, pero lo convencí de que tenemos tres chiquitos muy seguidos y apenas alcanzamos a mantenerlos”, explica la mujer que a sus 32 años desconocía la existencia de otros métodos más allá del condón, palabra que la ruboriza al pronunciarla. Tras atender su tercer parto, María Luz le habló sobre las posibilidades de cuidarse: “La religión puede decir lo que quiera, pero la realidad es que las mujeres siempre han utilizado métodos. Y siempre voy a apoyarlas”.

Antaño esa prevención era mucho menos fiable. “Se utilizaban plantas o la humedación (sic) de la vagina. Si la tocas y el moco estira, significa que no puedes tener relaciones. O la mela (alargar más de un año la lactancia)”, señala la partera sobre una dificultad de acceso a los anticonceptivos que persiste hasta la actualidad. En México un 28,6% de las mujeres no utilizaron métodos en su primera relación porque no los conocían, no sabían dónde encontrarlos o desconocían cómo usarlos, según la encuesta poblacional de 2014.

En la rudimentaria habitación donde María Luz atiende a sus pacientes, en su propia casa, guarda tanto jeringas, DIU, como algunos manojos que siembra en su patio. “La planta y el método no se pelean, más bien trabajan de la mano, porque las plantas ayudan a las mujeres a levantarles el ánimo, a curarlas”, considera sobre ese contraste entre lo tradicional y lo moderno.

María Luz se hizo partera por una ensoñación y por la propia necesidad de su comunidad en una de las regiones del país con peor acceso a la salud. “No había médico todos los días o quedaban muy lejos. Una noche soñé que ayudaba a una mujer a parir. Cuando mi cuñada fue a dar a luz me dijo que podía atenderla, porque ya lo había soñado”, relata sobre la onírica concepción en comunidades indígenas donde la partería resulta un oficio ancestral.

Las parteras no reniegan de sus creencias, pero incorporan los métodos anticonceptivos.

A través de la ONG Marie Stopes, con presencia en 37 países, aprendió sobre salud sexual y reproductiva y recibe los utensilios necesarios. “Nos dimos cuenta de que las parteras son una pieza primordial en sus contextos y las mujeres no llegaban tanto a los centros de salud, sino a las matronas que las han atendido por generaciones”, afirma Bárbara Pérez, la coordinadora del proyecto en Chiapas, donde del millar de parteras que han capacitado en la última década, apenas 200 han mantenido un trabajo regular con la organización. La baja aceptación se debe a las fuertes reticencias todavía entre las comunidades. Por ejemplo, en las charlas en escuelas los voluntarios utilizan falos de madera en lugar de silicona para evitar escandalizar a los padres, que en muchas ocasiones se rehúsan a que repartan preservativos a sus hijos.

“Muchas parteras tienen temor al rechazo en sus comunidades, que sean mal vistas. Al igual que sucede con las usuarias que no acuden a los centros de salud porque les da vergüenza”, apunta la enfermera, quien añade que en la Sanidad pública a veces les preguntan si ya están casadas, “como si al no estar emparejada, no tuvieras derecho a tener vida sexual”. En ese sentido, Pérez enfatiza la falta de sensibilización por parte del personal sanitario. México es el país latinoamericano desarrollado con peores índices en entrenamiento de profesionales, políticas públicas y prestaciones en educación sexual, según un informe de la International Planned Parenthood Federation de 2016.

Esas deficiencias junto a la estigmatización han provocado que tan sólo un 34,3% de las mujeres se proteja en su primera relación sexual y apenas se haya producido un leve incremento del 4,4% del uso de anticonceptivos entre los adolescentes mexicanos, tal y como indican estudios públicos. “No hay dinero para comprar métodos, ni oportunidades para las niñas. Muchas se casan y se van a tener hijitos con 13 o 14 años”, asegura Carlota Martínez, otra de las parteras del programa de Marie Stopes, sobre los motivos del lastre del embarazo de menores. En su pueblo, Las Rosas, un 90% vive en situación de pobreza y por sus calles se ven numerosos niños deambulando solos.

Los nacimientos en adolescentes aumentaron hasta alcanzar el 19,4% en 2013 y experimentaron un repunte en 2017, que llevan a México a sumar la tasa más elevada entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), según un reporte de varios organismos internacionales, que sitúan las complicaciones en la gestación y el parto como la principal causa de muerte en Latinoamérica entre las mujeres menores de 20 años.

“Con nosotras [las parteras] las pacientes no tienen que sacar ficha o dar explicaciones. No tienen que esperar todo un día, estamos disponibles también el fin de semana. Hablamos en su lengua [indígena]”, enumera Doña Carlota las razones por las que las mujeres acuden antes a ella que a los centros públicos. Esa preferencia y el rol de lideresas que asumen las parteras abrió una batalla por parte de la Secretaría de Salud en los últimos tiempos, tal y como indica Doña Carlota: “Nos retiraron los certificados de nacimiento para prohibirnos asistir partos y amenazan a las usuarias con quitarles los programas de ayudas (Prospera) si no acuden a sus clínicas”. Ante esos obstáculos y la amenaza a desaparecer, decenas de parteras de Chiapas —unas 10.000 en todo el país— formaron el movimiento Flor de Maíz con el fin de defender su oficio.

Por su parte, el Jefe de la Jurisdicción Sanitaria II de Chiapas, Octavio Coutiño, niega dicho hostigamiento y valora que existe suficiente personal y recursos en el sector público para garantizar los derechos reproductivos de la mujer. El puesto de salud que regenta, sin embargo, apenas cuenta con un especialista para alrededor de medio millón de población. Los huipiles colorean una sala de espera donde decenas de mujeres aguardan su turno desde hace horas, sumadas a otras tantas horas que algunas han recorrido para llegar hasta San Cristóbal de las Casas, la segunda cabecera del estado.

“Falta información y concientización en los centros primarios. No hay servicio continuado”, reconoce Antonio Corderos, el único médico en esa zona dedicado a salud sexual. En su consulta tiene en remojo algunos artilugios medio roídos y sobre su mesa varios folletos ilustrativos, algunos en tsotsil, que entrega a sus pacientes para informarlas ante la falta de traductores para comunicarse en lengua originaria.

Otro de los problemas es que “el padre de familia conozca cuáles son los métodos de planificación y se implique”, como admite Coutiño sobre las carencias en educación sexual. Tan sólo una de cada seis mujeres mexicanas cuenta con la participación activa del hombre en la prevención de embarazos.

“Me costó convencer a mi marido, pero ahora está contento. Tenemos más tiempo para nosotros sin esa preocupación”, explica Matilde Díaz, otra de las pacientes de María Luz, con quien siente “más calidez y cercanía” para tratar temas tan íntimos. “Antes de adolescente eso ni se hablaba, daba pena [vergüenza] incluso ir a la farmacia a comprar preservativos”, afirma.

Desde que se colocó el implante, el dispositivo más utilizado por ser más económico, su vida cambió por completo. “Voy adónde yo quiera, hago lo que quiero y puedo trabajar”, asegura Matilde, con dos hijos, como muestra de la independencia y empoderamiento de la mujer al acceder a la planificación familiar tras superar las barreras sociales. “Dios nos dijo que tuviéramos hijos, pero ellos no piden venir al mundo y a veces una los trae para sufrir. Es una facilidad que nos da la humanidad”, argumenta.

Asimismo, el embarazo adolescente o indeseado reproduce las situaciones de marginalidad. “La mujer que no dispone de métodos de prevención por ser pobre, de zona rural, muchas veces su familia la echa de casa y su comunidad la rechaza. En su mayoría debe abandonar los estudios. Y así, seguirá siendo pobre y sus hijos sufrirán el mismo problema”, advierte a este medio la socióloga Esther Navarro, investigadora en asuntos de género de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Por eso María Luz cobra la consulta a un euro y medio. Un implante por unos 30 euros. A veces tan sólo trueca por un saco de frijoles. Sabe que cumple una función prácticamente humanitaria, “porque tener hijos seguidos se vuelve en miseria para la comunidad”, manifiesta la partera, para quien, por ese motivo, no hay ninguna contradicción moral entre su reciente práctica y su labor ancestral.

En la pared de la sala donde implanta los dispositivos hay un mural de Ixchel, la diosa maya de la gestación. Varias efigies de cristo cuelgan en la consulta de Doña Carlota, de 62 años. En su juventud las suegras llevaban a las futuras yernas para que las parteras comprobaran si podían embarazarse y, por tanto, eran válidas. Ella tuvo ocho hijos hasta darse cuenta de la necesidad de vencer esos mitos: “Dios dice que ‘árbol que no dé fruto, hay que derribarlo’. Pero al final derribamos nosotras ese pretexto del pecado”.

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Mexicano encargado de los efectos visuales en «Game of Thrones»

El trabajo del mexicano no solo se limita a haber colaborado en Game of Thrones, sino también ha participado en películas como Capitana Marvel, Aquaman, Tomb Raider, entre otras.

Por Redacción, 2019-05-20 16:20

México.-La última temporada de la aclamada serie de televisión Game of Thrones tuvo un toque muy mexicano. La historia que ayer llegó a su final luego de estar 10 años al aire, contó con la participación del mexicano Carlos Flores Tavitas, quien estuvo a cargo de los efectos visuales de los últimos tres episodios de la historia.

El estudio para que el que trabaja el egresado del Tecnológico de Monterrey en la licenciatura de Comunicación, Scanline VFX, fue contratado por la productora de la icónica serie a fin de encargarse de todos los efectos especiales que se vieron en su desenlace.

Flores Tavitas fungió como coordinador del área y tuvo a cargo hasta 30 artistas digitales que tuvo que organizar para que todas las exigencias de HBO se entregaran en tiempo y forma. Su departamento realizó las tareas de Roto Paint y Compositing.

«El último episodio visualmente es espectacular. Hay momentos en los que no te darías cuenta qué cosas son efectos visuales, se ve natural, como si realmente hubiera sido filmado de la forma en la que se hizo. En cuanto a la historia creo que le hace justicia a la serie, justicia a lo que hemos visto estos 10 años», declaró en entrevista para el Tec de Monterrey.

Carlos detalló el proceso de trabajo: su equipo primero recibía el material perforado (con fondo verde) y luego se encargaba de pintar a detalle las escenas. Es decir, borrar todos aquellos errores que surgían durante la grabación de las escenas como por ejemplo si se veían algunos cables, la tarea de sus colaboradores era borrarlos.

«Rotoscopeo es básicamente hacer figuras en un personaje para que al final uno pueda hacer capas delante y atrás en una escena como si fuera Photoshop; por ejemplo, cuando Daenaerys (un personaje de la serie) está montada en Drogon, puedes ver al dragón enfrente y atrás de ella», explicó.

«Y en ‘compositing’ lo que hicimos fue recibir el trabajo de todos los departamentos y hacerlo que se vea bien. Es el último paso del proceso de efectos visuales, es muy creativo, es afinar los detalles para que se vea perfecto», dijo.

Actualmente, Carlos reside en Vancouver, Canadá, y trabaja para el estudio Digital Domain, fundado por James Cameron, donde ya había sido asistente de producción de efectos visuales y debutó como coordinador de efectos visuales en la película Ready Player One hace un par de años.

#Ciencia y tecnología

Brócoli te puede ayudar a prevenir tumores cancerígenos

Un grupo de científicos han descubierto los posibles beneficios de los vegetales crucíferos y en particular de una enzima muy especial que puede servir para prevenir el desarrollo de tumores cancerígenos.

Por Redacción, 2019-05-20 16:07

México.-Uno grupo de científicos encontró que el brócoli puede ayudar a combatir el cáncer.

Una enzima que se encuentra en el brócoli puede ser esencial para una nueva investigación para combatir el cáncer. Un grupo de científicos del Instituto Beth Israel Deaconess, liderados por el doctor Pier Paolo Pandolfi, han descubierto los posibles beneficios de los vegetales crucíferos y en particular de una enzima muy especial que puede servir para prevenir el desarrollo de tumores cancerígenos.

“Encontramos un nuevo jugador crítico en el camino del desarrollo del cáncer: una enzima que puede ser inhibida por un compuesto natural del brócoli y de otras verduras crucíferas.” Explicó Pandolfi.

“Esta enzima no nada más actúa como una reguladora del crecimiento de tumores, sino que también es el talón de Aquiles que necesitamos para buscar otras opciones terapéuticas.”

El gen supresor que menciona Pandolfi es el PTEN y es el más potente supresor de tumores en los cánceres humanos. El PTEN disminuye el crecimiento de tumores y, por eso, el cáncer lo suprime para desarrollarse.

La hipótesis de Pandolfi y su equipo es que, al restablecer el gen PTEN a niveles normales, se puede aprovechar su potencial en la supresión de tumores.

Tras mucha investigación, los científicos del Instituto Beth Israel Deaconess, encontraron que hay un gen, llamado WWP1 que produce la enzima que inhibe el potencial de supresión de tumores del gen PTEN.

Y, para atacar a este supresor del PTEN, los investigadores encontraron que una pequeña molécula presente en el brócoli y otras verduras crucíferas, llamada indole-3-carbinol (I3C), es esencial. Básicamente, el I3C puede frenar los efectos del WWP1 y restablecer el potencial curativo del PTEN para combatir la formación de tumores.

Las pruebas con animales fueron bastante prometedoras. Sin embargo, para poder activar todos los beneficios contra el cáncer del I3C, un humano necesitaría comer cerca de tres quilos de brócoli sin cocinar al día.

Y eso suena bastante desagradable. Por eso, los científicos están buscando aislar y producir la molécula I3C para implementarla como inhibidora del WWP1 y convertirla en una nueva punta de lanza en la batalla contra el cáncer.

Por supuesto, Pandolfi tiene interés en el asunto porque, junto a otros miembros de su equipo, es dueño de una compañía farmacéutica que, potencialmente, podría desarrollar los protocolos químicos de esta prometedora cura.

“La desactivación genética o farmacológica del WWP1 con tecnología CRISPR o con el I3C puede restaurar las funciones del gen PTEN y liberar su potencial de inhibición de los tumores. Este descubrimiento pavimenta el camino hacia una reactivación de los protocolos de supresión de tumores en la investigación y el tratamiento del cáncer.”

Ojalá se sigan desarrollando estas curas y que pronto podamos ver los resultados en pacientes humanos. Mientras tanto, no hace daño comer más brócoli.

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Beber jugo de naranja igual de riesgoso que el refresco: estudio

Aunque el jugo contiene azúcares ‘naturales‘, éstas no se diferencian químicamente de los azúcares en otras bebidas cuando entran al cuerpo y son procesados.

Por Redacción, 2019-05-20 16:01

México.-Beber mucho jugo de naranja podría incrementar el riesgo de muerte prematura de la misma forma que lo haría cualquier refresco, de acuerdo con una investigación.

A pesar de ser visto como la opción saludable para acompañar alimentos, un estudio liderado por científicos estadounidenses ha encontrado que sus beneficios para la salud en realidad son pocos frente a otras bebidas con azúcares añadidas o artificiales.

Gente que bebió un vaso de 350 mililitros (ml) de jugo de naranja diariamente tuvo una probabilidad incrementada del 24 por ciento de morir durante el estudio, comparada con una probabilidad de 11 por ciento en aquellos que eligieron cualquier bebida azucarada.

Los investigadores de la Universidad de Emory argumentan que sus hallazgos retan la establecida afirmación de que el jugo es más saludable que cualquier otra bebida con azúcares agregados o artificiales.

Mientras que el 100 por ciento del jugo contiene vitaminas y fitonutrientes de los que carecen la mayoría de las bebidas con azúcar, los ingredientes predominante en ambos son el azúcar y el agua”, escribieron los investigadores en la publicación del estudio para la revista académica JAMA Open.

Aunque el jugo contiene azúcares ‘naturales‘, éstas no se diferencian químicamente de los azúcares en otras bebidas cuando entran al cuerpo y son procesados.

La metodología consistió en seguir por seis años el desarrollo de 13 mil 440 adultos estadounidenses con una edad mayor a 45 años que no tuvieran antecedentes de cardiopatía.

Cerca de 94 por ciento del grupo declaró en un inicio que bebían jugo de fruta, mientras que el 80.9 por ciento bebían también otro tipo de bebidas azucaradas. En el curso del estudio, se presentaron 1000 muertes, de las cuales 168 tuvieron como causa enfermedades coronarias.

Las personas que estuvieron en mayor riesgo de morir fueron aquellos con un consumo alto de bebidas con azúcar, incluyendo jugo. Debido a que obtenían más del 10 por ciento de sus calorías con bebidas dulces, estas personas tuvieron 44% mayor riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares y 14% mayor probabilidad de morir por otras causas en general.

Estos datos sugieren que el consumo de bebidas dulces, incluyendo el jugo de fruta, está asociado con la mortalidad multicausa”, concluyen.

Para el doctor Gunter Kuhnle, experto en nutrición de la Universidad de Reading, el estudio de Emory reafirma efectivamente que los beneficios del jugo de fruta no son suficientes para contraatacar su contenido de azúcares.

Los jugos de fruta pueden proveer vitaminas e incluso fibra, pero hay pocos beneficios para la salud además de esos: la cantidad de fitoquímicos encontrados en los jugos es demasiado bajo como para tener un beneficio para la salud posteriormente, ni si quiera en su contenido de ‘antioxidantes’”, agregó Kuhnle.