México.-El Partido Laborista británico ha denunciado este martes un "ciberataque sofisticado y a gran escala" en sus plataformas digitales. Al mismo tiempo, una portavoz ha asegurado que el ataque ha "fracasado" gracias a los "robustos sistemas de seguridad" de la formación y que confían en que no ha ocurrido ninguna violación de datos.

El Centro Nacional de Ciber-Seguridad del Reino Unido ya ha sido informado del suceso, explicó la portavoz. Una fuente de seguridad citada por la agencia Reuters ha explicado que el ciberataque, cuyo objetivo era eliminar sitios web, fue de corta duración.

Aunque la formación no ha especificado las plataformas afectadas, el momento elegido y la rapidez en la respuesta sugieren que se trataría de las herramientas electorales y de campaña puestas en marcha para los comicios del 12 de diciembre. El riesgo del ataque se vería incrementado por la cantidad de datos con posibles votantes que maneja el equipo laborista.

Los servicios de seguridad británicos habían advertido anteriormente del peligro de ciberataques por parte de Rusia y otros países, especialmente durante la campaña electoral. Sin embargo, fuentes gubernamentales citadas por el diario The Guardian han señalado que el responsable de la agresión cibernética fue un "actor no estatal".

Los primeros indicios apuntan a que el ataque sufrido es de los llamados DDoS (Distributed Denial of Service, o Distribución Denegada por el Servidor). El presunto atacante utiliza redes de ordenadores ya intervenidos (botnets) para inundadr de peticiones un servidor hasta desbordarlo.

El primer ministro en funciones, Boris Johnson, está convencido de que, en la cresta de su popularidad, y con un acuerdo del Brexit que satisface a los euroescépticos, puede obtener los suficientes escaños para alcanzar la cifra mágica de 326: la mayoría absoluta en un Parlamento de 650 diputados. Hoy apenas puede contar con 298. El laborismo está obligado a dar la vuelta al marco del debate, introducir propuestas sociales y a que sus electores no tengan en cuenta la tibieza de Jeremy Corbyn a la hora de defender las ventajas de permanecer en la UE.