México,  (Notimex).- Catalogado como un alimento tradicional mexicano, el paste se coloca en el gusto de los capitalinos como una de las comidas rápidas que ha logrado ganarse un mercado para quienes busan economizar en tiempo y dinero.

En entrevista, el chef mexicano Gerardo Quezadas Orendain reconoció que cada vez hay más locales comerciales en la Ciudad de México, debido a la alta demanda que han tenido en los últimos 10 años este tipo de alimento.

El especialista en comida tradicional poblana abundó que “el paste es carbohidrato de harina y eso en una alimentación rápida, no la ideal, pero puede entrar en una dieta equilibrada, aunque si tuviera un relleno rico en proteína o carne, entraría entre los principales platillos de la dieta, pero por exceso de carbohidratos y grasa no es lo ideal”.

Quezadas Orendain afirmó que el paste entra en el parámetro de las empanadas y en las entradas como alimento en las mesas. “No es la mejor comida rápida tan solo por el exceso de harina de trigo, si fuera de maíz tendría mucho más valor, porque el paste si se come con atole o con un refresco es garantía para subir de peso”.

Recordó que el origen del paste se remonta a la llegada de los primeros ingleses provenientes del condado Cornwall, provincia minera de Inglaterra, que al llegar a Real del Monte, Hidalgo, trajeron consigo la receta del “Cornish pasty”, un pastelillo horneado relleno de carne que comían durante la jornada de trabajo en las minas de la zona.

“Con el tiempo la comunidad mexicana de Real del Monte empezó a replicar esas fórmulas con rellenos locales como papa y cerdo, provocando que las casas de esa localidad empezaran a contar con hornos de tabique rojo donde las mujeres iniciaron la historia gastronómica del paste mexicano y que ahora se hace en la mayor parte de Hidalgo e invade la Ciudad de México, con sus sabores”.

Con diplomados en la Universidad del Claustro de Sor Juana, Quezadas Orendain explicó que el paste incluso esta por encima en confiabilidad e higiene que el resto de los alimentos que se expenden en puestos callejeros, “porque el paste se vende en locales comerciales establecidos específicos, con reglas de higiene restauratera”.

Afirmó que el paste podría escalar el nivel del gourmet, si los chefs mexicanos empezaran a trabajar en ellos, “pero pasa igual con los alimentos como las quesadillas y gorditas, que son vistos con desdén, como comida callejera y los chefs difícilmente se interesan en ello, pero de que escale otros niveles podría ser, pero depende de que en las universidades se inicie el estudio de los pastes”.

Cabe destacar que el mercado de la Ciudad de México busca ser conquistado por diversas marcas de pastes, todas ellas de empresarios artesanales de Hidalgo.

“Cada vez más personas vienen por los pastes salados de recetas exclusivas y los llevan para varios tipos de celebraciones”, afirmó don Alberto Zamora Villegas, quien atiende el local de Real de Plateros sobre Avenida Othón de Mendizabal, en el norte de esta ciudad.

Por su parte, Paula Barrera, encargada del local Pasteko, afirmó que durante todo el año los pastes de sal son los más solicitados. “Papa y carne; el Minero que es de pollo con papa y rajas; el Pateka que es con relleno de pollochiltepic, algo similar al mixiote; frijol con chorizo, mole verde y mole rojo, pero los sabores dependen de cada marca”.

Puntualizó que algunos locales ofrecen sabores más actuales como el paste hawaiano, el de pizza o el de salchicha con queso filadelfia, además de los pastes dulces donde el clásico es arroz con leche y de piña, “pero ahora ya son rellenos con frutas y mermeladas mezcladas con queso al estilo crepa, sabores que son preferidos entre los niños”, finalizó.

Por último don Javier, quien atiende uno local de pastes Kiko’s, indicó que cada día aumenta el número de clientes que consume este alimento: “Se nos va el tiempo muy rápido, porque es imposible tener tiempos muertos o sin gente, incluso tenemos más gente que el local de tacos y tortas de enfrente”.