Guerrero.- En Guerrero no hay nada que celebrar este viernes Día Internacional de la Paz porque las víctimas de violencia siguen exigiendo justicia, hay un ambiente de impunidad, existe desconfianza de las autoridades y el panorama para la entidad pinta difícil, consideró el director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinolla, Abel Barrera Hernández.

Consultado vía telefónica, el defensor de los derechos humanos dijo que no se puede hablar de paz en la entidad frente a la pobreza, marginación y desigualdad social que existe.

“No hay nada que celebrar, están las víctimas de la violencia exigiendo justicia, hay un ambiente de impunidad, existe desconfianza en las autoridades, difícilmente se pensaría que las autoridades son constructoras de paz, lamentablemente por la corrupción y la impunidad se está viendo que están destruyendo el tejido comunitario”, comentó.

Consideró que Guerrero enfrenta un panorama “desolador y desalentador” y en el marco de la celebración del Día Internacional de la Paz “es un día propicio para recordarle a los gobernantes que uno de los grandes desafíos que tienen es como construir la paz con justicia y dignidad como lo han pedido las víctimas de violencia”.

Para lo cual dijo, se deben de crear instituciones sólidas, que protejan los derechos humanos, que apliquen la justicia y que haya un estado de derecho que no esté manipulado por intereses políticos.

Barrera Hernández sostuvo que no se puede hablar de paz en Guerrero sin que haya justicia, y se conozca que pasó con los crímenes del pasado y con los que se registran actualmente.

Ante la situación de violencia en la entidad la gente se siente indefensa ante el poder incontrolable de los grupos de la delincuencia que han encontrado las formas para incrustarse en las estructuras de poder, consideró el defensor de los derechos humanos.

“El deseo de vivir en una sociedad pacifica se ha transformado como la peor pesadilla para las familias porque ahora se vive en constante zozobra, ya no hay confianza en las autoridades, se tiene temor a los policías y el Ejército porque violentan los derechos humanos, no se tienden a las víctimas y la justicia es ahora un bien caro como una mercancía”, comentó.