El pecarí labios blancos es un animal parecido al cerdo que habitaba desde México hasta Argentina y en la actualidad está en peligro de extinción debido a la pérdida de su hábitat y a la caza.

Esta especie desapareció en un 84 por ciento de su presencia en México, señaló el investigador del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Rafael Reyna Hurtado, en una entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Este mamífero vivía desde Veracruz y Oaxaca hacia el sur y sureste del país, abarcando la península de Yucatán, sin embargo, ahora solo sobrevive en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, en Campeche; la región de la Selva Lacandona en Chiapas y en la Reserva de los Chimalapas, en Oaxaca y desapareció del resto del país.

El pecarí labios blancos es parte de la familia Tayassuidae, en la que también se encuentra el pecarí de collar que habita los bosques secos del país por la costa del Pacífico hasta Estados Unidos.

Esta especie vive en lugares húmedos, bien conservados y puede llegar a formar grupos de hasta 700 ejemplares, además tiene un comportamiento social más variado y diverso que el pecarí de collar.

El investigador del Departamento de Conservación de la Biodiversidad de Ecosur recaba información y estudia a esta especie con el fin de entender el motivo por el que los pecarí forman grupos de diferentes tamaños.

Reyna Hurtado busca entender la dinámica y origen de los movimientos de esta especie, quién decide cuándo y a dónde moverse. Además quieren descubrir si estos animales usan la memoria espacial, si van a ciertos cuerpos de agua o árboles de frutas y si regresan con frecuencia a esos mismos lugares.

El investigador también trabaja para saber el impacto de los humanos en estas poblaciones con el propósito de entender cuál es el proceso entre el cazador, los grupos de pecaríes y las áreas protegidas.

Para muchas comunidades indígenas, sobre todo de Sudamérica, los pecaríes son la fuente de proteína animal más importante y la comercialización de su piel y carne los provee de ingresos, recordó Reyna Hurtado.

En México, ambas especies de pecaríes fueron importantes en las dietas y culturas de los pueblos precolombinos, y debido a que la cacería es una actividad importante para los pobladores, los cuales son personas muy pobres, se plantea elaborar planes de manejo.

El investigador dijo que no buscan prohibir la cacería, sino que “las especies no se extingan, que el impacto no sea tan fuerte y que no implique la extinción, aplicando principios de sustentabilidad: consumes pero no acabas”.