México, RT.- Los aficionados al kickboxing llegaron de toda Tailandia para asistir a un importante duelo de muay thai en el estadio techado Lumpini en Bangkok el 6 de marzo. Decenas de los espectadores regresaron a su casa sin saber que ya portaban el coronavirus.

Los asistentes encabezaron un incremento inevitable en las infecciones este mes, ante lo cual el gobierno se vio obligado a abandonar su postura laxa para combatir la enfermedad Covid-19, que no logró inspirar la confianza del público.

Hasta el viernes, los casos confirmados de personas que asistieron a los tres estadios de boxeo en Bangkok sumaban 72, más de una quinta parte del total nacional de 322.

Se teme que cientos de eventos de ese tipo en todos los rincones del país pudieran convertirse en bombas de tiempo virales. Las autoridades de salud se toman la amenaza en serio.

Pero incluso mientras el primer ministro Prayuth Chan-ocha anunció medidas la semana pasada para combatir la propagación del Covid-19 _incluyendo el postergar un importante feriado de tres días, cerrar las escuelas y permitir que los gobernadores provinciales cerraran cualquier espacio de reuniones públicas_, insistió en que el país no entraría en cuarentena.

Incluso la aplicación de medidas enérgicas a la llegada de extranjeros envía un doble mensaje. En lugar de prohibir el arribo de vuelos internacionales, algo que han hecho varios países, los visitantes de otras naciones deben contar con certificados de salud donde se afirme que no portan el virus.

Entre los afectados por el virus en el duelo de kickboxing está Kitti Paopiamsap, un político local.

Según reportes de la prensa local, desde que asistió al estadio Lumpini hasta que dio positivo, Paopiamsap _jefe de la organización de administración provincial de Chahoengsao_ acudió a seis bodas, seis funerales, tres reuniones comunitarias (dos de ellas con adultos mayores), tres ordenaciones budistas, tres ferias y al menos otras cuatro reuniones públicas.