México.– En 2013, el Gobierno de Enrique Peña Nieto otorgó más de 159 mil 816 hectáreas de títulos de concesión minera a particulares quienes los regalaron o vendieron a grandes empresas de Canadá, Estados Unidos y México.

First Majestic del Toro, Coeur Mexicana, GI Canoas, Consorcio Industrial Internacional GRP, Gold and Gemstone Mining de México y Sierra Madre Mine Development se hicieron de minas en Coahuila, Zacatecas, Baja California, Chihuahua y Nuevo Leóncon este formato de triangulación que les evitó el pago de los derechos de exploración y explotación al Estado mexicano.

Lo anterior se desprende de una revisión de la Unidad de Datos de SinEmbargode los movimientos de una muestra de títulos de concesión otorgado en 2013, cuando se inició la administración peñanietista. Se trata del año en que se tiene el mayor registro de concesiones del sexenio que recién expiró: mil 52 de las 3 mil 190 que se dieron (los datos están disponibles hasta septiembre de 2017), según el histórico de la Dirección General de Minas (DGM) de la Secretaría de Economía (SE).

Hay una constante que se observa en el flujo de títulos revisados: entre los concesionarios predominan los particulares. En 2013, de mil 52 concesiones otorgadas, 726 fueron dadas a personas. Ellos vendieron o regalaron sus títulos a empresas multinacionales o nacionales. El cambio ocurrió en años o en meses.

Según el ejercicio, basado en una inmersión en este gran panorama de especulación de la tierra, la canadiense First Majestic del Toro resultó la más beneficiada pues el número de títulos adquiridos ese año a través de particulares y que hoy mantiene vigentes es mayor al de ninguna otra. Se trata de cuatro concesiones con vigencia a marzo y junio de 2063 para explorar y explotar minas en Chalchihuites, Zacatecas, en una extensión de 251.9 hectáreas.

El particular que más cedió derechos fue Gabriel García Nacif Hid quien el 9 de abril y 29 de agosto de 2013 adquirió 12 títulos de concesión en Ensenada y Mexicali, Baja California, y el 2 de diciembre del mismo año se los regaló a la compañía mexicana GI Canoas. Es decir, no los tuvo en sus manos ni siquiera un año y no cobró por ellos.