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Poeta Rafael Cadenas, premio Reina Sofía, presenta su obra antológica

El autor, nacido en 1930 en Barquisimeto, recibirá mañana en Salamanca (oeste) de manos de la reina Sofía de España ese galardón que conceden Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca.

Por Redacción, 2018-10-22 15:22

Madrid, (EFE).- Sencilla y a la vez “terriblemente honda”. Así es la poesía del poeta venezolano Rafael Cadenas, que mañana recogerá el XXVII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y que hoy presentó su Obra Antológica, la de un escritor que todavía no es consciente “de lo perdurable que será su palabra”.

“Yo nunca he pensado en premios, simplemente eso ha ocurrido. Más bien me asustan”, dijo Cadenas en la presentación de su antología “No es mi rostro”, en el Palacio Real de Madrid.

El autor, nacido en 1930 en Barquisimeto, recibirá mañana en Salamanca (oeste) de manos de la reina Sofía de España ese galardón que conceden Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca y que, dotado con 42.000 euros, está considerado como el más importante de poesía en castellano.

Hoy presentó la edición de su antología, parte del premio, titulada “No es mi rostro”, en la que el escritor adelantó algunos de los temas que protagonizarán su intervención de mañana tales como la “importancia” de la amistad entre España y Venezuela o los cambios en su poesía, motivados por su propia experiencia vital.

“Hay una poesía del presente, que es la que trato de escribir sin excluir desde luego lo que ha ocurrido en el pasado, porque eso sería también mutilarse. En los libros que he escrito hay pasado, hay presente y poco futuro”, aseguró el escritor, que habló la situación actual de Venezuela.

Lo que más afecta al país caribeño es la inflación que ha “empobrecido a todos literalmente”, señaló un escritor que tiene entre sus referentes a Walt Whitman.

“Él fue el símbolo de la democracia, a la que hay que defender porque está amenazada en muchos países. El totalitarismo ha sobrevivido o ha vuelto y yo creo que no hay que descuidarse en ese sentido”, añadió el premiado.

“Más que rebelde, trato de ser consciente porque la consciencia está por encima del pensamiento. La consciencia es la que ve el pensamiento”, subrayó Cadenas, autor del poema “Derrota”, que trascendió como un icono de la Generación de los 60 y del que hoy se siente “muy lejos”.

Ese poema, asegura, no lo escribió él sino “un joven de 32 años” que ahora, a los 88, piensa diferente: “Ahora la vida que me ha sido dada contradice lo que dice el poema, ha precisado el autor, convencido de que “la vida está en el momento presente”.

A la cita acudieron Alfredo Pérez de Armiñán, presidente de Patrimonio Nacional, el rector de la Universidad de Salamanca, Ricardo Rivero, y el antólogo, Juan Pablo Gómez Cova, quienes dedicaron numerosos elogios tanto al poeta como a su trayectoria.

La poesía de Cadenas, dijo Gómez Cova, es “tan sencilla y, sin embargo, tan terriblemente honda” y el poeta, “un pensador y un artesano” que rinde homenaje con sus versos la vida “tangible, simple y verdadera”.

“Acaso Rafael Cadenas todavía no sea consciente de lo perdurable que será su palabra”, subrayó Gómez Cova sobre la obra sobre el primer autor venezolano en recibir el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
Miembro de la generación literaria del 58, Cadenas impregnó sus publicaciones de un profundo carácter de defensa de las libertades y los derechos humanos.

Durante los años en los que permaneció exiliado en Trinidad (1952-1957) aprendió inglés y tuvo la oportunidad de traducir y aprender de poetas anglosajones hasta alcanzar un estilo propio en el que está el sello de un ser “extraordinariamente atento al mundo exterior”, como destacó Gómez Cova.

El presidente del Patrimonio Nacional ensalzó la trayectoria poética del escritor, su carrera como ensayista y su labor como docente y subrayó su influencia sobre las generaciones de escritores iberoamericanos.

“Además de admirar la trayectoria poética de Cadenas, nos sentimos profundamente conmovidos por su posición pública, la de un intelectual que respeta y hace con su vida muestra constante de los valores como la dignidad, la tolerancia, la defensa de los derechos, la limitación de los abusos”, apuntó el rector.

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“Zapatos nuevos” de Silvia Molina, una historia para el público infantil

En esa novela Silvia Molina trató de recrear qué es lo que sucede con los jóvenes hijos de mujeres que salen de sus pueblos y se acostumbran a una vida urbanizada.

Por Redacción, 2018-11-19 09:14

México.-La escritora mexicana Silvia Molina ha sostenido un diálogo con el mundo de los niños y jóvenes a lo largo de su vida, en especial a partir de una perspectiva que ha caracterizado a sus historias en el género: las transformaciones, de distintas maneras, que llegan a sufrir conforme transcurre su propia vida.

Ahora, en Zapatos nuevos (Castillo de la Lectura, 2018), la narración de un viaje que visibiliza la importancia de los lazos familiares y alienta el ejercicio de la perseverancia y el autoconocimiento.

“La historia surgió porque realmente en la vida he conocido a muchos Bernies —Bernardo, protagonista del libro—, no precisamente en mi casa, pero he visto que las chicas que migran de sus poblados llegan a la ciudad un poco perdidas, asustadas, no conocen la vida de una megalópolis, como ésta —Marcelina, mamá de Bernardo—, que anda en busca de trabajo, hasta que llega a la casa de Doña Rosa, una señora de edad, quien adopta tanto a la chica como a su hijo”.

De acuerdo con la también presidenta del Seminario de Cultura Mexicana, el conflicto de la trama y el comienzo de ese proceso de autoconocimiento del protagonista se inicia cuando la señora muere y quedan desprotegidos, nunca pensaron que eso iba a cambiar un día y se transforma hasta la manera de mirarse cuando regresan a su pueblo. “La vida del campo es dura, no tiene las comodidades de la ciudad.

Hay una diferencia entre los dos mundos, por eso siente que llega a un espacio que lo recibe con cierta agresión. Eso pasa con los migrantes: se acostumbran a una manera de vivir y cuando regresan a sus lugares de origen, nada es igual. Lo que quise plantear es que eso es un motivo de superación, porque el protagonista, en la medida que ve cómo le cambia la vida, espera la forma de cambiarla para bien”, cuenta Molina.

Zapatos Nuevos es una reflexión sobre cómo puede cambiar la propia vida y, de paso, el entorno, a partir de la experiencia de dos universos a los que les hace falta establecer un diálogo, un acercamiento, porque pareciera que la vida en la urbe o en el campo, dentro de un mismo país, convierte a todos en seres extraños unos para otros.

La novela forma parte de la Serie Roja para lectores a partir de los 12 años, publicada por editorial Castillo de la Lectura, cuyas ilustraciones están a cargo de Elizabeth Builes, artista originaria de Medellín, Colombia. El libro se presenta hoy a las 12 horas, dentro del último día de actividades de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, que se desarrolla en el Parque Bicentenario.

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Bellas Artes rinde homenaje a Fernando del Paso| VIDEO

Las cenizas del escritor fueron trasladadas al palacio para realizar el homenaje al que asistieron familia, amigos y autoridades del sector cultural; este es el segundo homenaje que se rinde al poeta.

Por Redacción, 2018-11-16 14:45

México.-El día de hoy, el Palacio de Bellas Artes es sede del homenaje que organizó la Secretaría de Cultura federal al fallecido novelista y dramaturgo Fernando del Paso.

#HomenajeNacional La secretaria de cultura Ma. Cristina Cepeda y la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes Lidia Camacho rinden homenaje al gran escritor Fernando del Paso (1935 – 2018) en el Palacio de Bellas Artes #PBA#LiteraturaINBA

Posted by Instituto Nacional de Bellas Artes on Friday, November 16, 2018

Las cenizas del escritor fueron trasladadas al palacio para realizar el homenaje donde familia, amigos y autoridades del sector cultural asistieron para rendir la guardia de honor a Fernando del Paso.

En su participación, la titular de la Secretaría de Cultura, María Cristina García Cepeda, mencionó que Del Paso siempre escribió sobre las pasiones más profundas del ser humano.

Este es el segundo homenaje que se rinde al poeta, el primero fue el día de ayer en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara. En ambos la sala se llenó de asistentes que de pie aplaudieron al maestro.

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Los mejores poemas de Ida Vitale, premio Cervantes 2018

Lee aquí sus poemas.

Por Redacción, 2018-11-15 13:23

México.-La poeta uruguaya Ida Vitale (Montevideo, 1923) ha sido galardonada con el Premio Cervantes 2018, como han anunciado el jurado y el ministro de Cultura, José Guirao, este jueves.

El reconocimiento otorgado por el Gobierno, el máximo reconocimiento a los escritores en lengua castellana, se entrega desde 1976 y está dotado con 125.000 euros. En su fallo, el jurado ha destacado a la escritora “por su lenguaje, uno de los más destacados y reconocidos de la poesía hodierna en español, que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y honda”.

La escritora, alaban, se ha convertido “desde hace un tiempo en un referente fundamental para poetas de todas las generaciones y en todos los rincones del español”. El texto del jurado acaba reconociendo “una trayectoria poética e intelectual (crítica y traductora) de primer orden”.

El Cervantes solo ha sido concedido a una mujer en cuatro ocasiones anteriores: María Zambrano (1988), Dulce María Loynaz (1992, Ana María Matute (2010), y la mexicana Elena Poniatowska (2013). Este año ha sido el primero en que los premios nacionales de cultura otorgador por el Gobierno, entre los que se encuentra este galardón, son otorgados a más creadoras que creadores.

El jurado se ha saltado en esta 43ª edición la norma no escrita por la que alterna desde 1996 autores españoles y latinoamericanos. Tras el reconocimiento al nicaragüense Serio Ramírez el pasado año, el mundo de la cultura esperaba a un autor español, por lo que la decisión de señalar a Vitale ha sido quizás una de las más sorprendentes de los últimos años.

A sus 95 años, la uruguaya vive un renacimiento: este mismo año le había llegado el Premio de la Feria del Libro de Guadalajara, que se celebra a finales de este mes, y antes había recibido el Premio García Lorca de Poesía en 2016, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2015, el Premio Internacional Alfonso Reyes en 2014 y el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo (compartido con Ramón Xirau) en 2009.

“A muchos les debe parecer la mía una edad límite”, ha declarado con anterioridad la escritora, última superviviente de la fértil Generación del 45, integrada por autores uruguayos como Mario Benedetti, Idea Vilariño o Juan Carlos Onetti (este último, algo más mayor que el resto de componentes).

Su poesía versa sobre sobre el compromiso moral, porque cree que la poesía social es propaganda, algo comercial para llegar a la gente. A continuación una selección de diez de sus mejores poemas. El primero, Gotas, fue el que leyó el ministro José Guirao antes incluso de anunciar el nombre de la ganadora del máximo reconocimiento literario de las letras catellanas.

Gotas

¿Se hieren y se funden?

Acaban de dejar de ser la lluvia.

Traviesas en recreo,

gatitos de un reino transparente,

corren libres por vidrios y barandas,

umbrales de su limbo,

se siguen, se persiguen,

quizá van, de soledad a bodas,

a fundirse y amarse.

Trasueñan otra muerte.

Aclimatación

Primero te retraes,

te agostas,

pierdes alma en lo seco,

en lo que no comprendes,

intentas llegar al agua de la vida,

alumbrar una membrana mínima,

una hoja pequeña.

No soñar flores.

El aire te sofoca.

Sientes la arena

reinar en la mañana,

morir lo verde,

subir árido oro.

Pero, aún sin ella saberlo,

desde algún borde

una voz compadece, te moja

breve, dichosamente,

como cuando rozas

una rama de pino baja

ya concluida la lluvia.

Fortuna

Por años, disfrutar del error

y de su enmienda,

haber podido hablar, caminar libre,

no existir mutilada,

no entrar o sí en iglesias,

leer, oír la música querida,

ser en la noche un ser como en el día.

No ser casada en un negocio,

medida en cabras,

sufrir gobierno de parientes

o legal lapidación.

No desfilar ya nunca

y no admitir palabras

que pongan en la sangre

limaduras de hierro.

Descubrir por ti misma

otro ser no previsto

en el puente de la mirada.

Ser humano y mujer, ni más ni menos.

Verano

Todo es azul,

lo que no es verde

y arde,

I.N.R.I.

—igne natura renovatur integra—

en este aceite grave del verano;

cae el que pesa el vuelo de los pájaros

y blasfema del pájaro sin vuelo,

cae la excrecencia verbal =

la agorería = el trofeo,

la joya sobre la vieja piel de siempre.

Quien se sienta a la orilla de las cosas

resplandece de cosas sin orillas.

Invierno

Como las gotas en el vidrio,

como las gotas de la lluvia

en una tarde somnolienta,

exactamente iguales,

superficiales,

ávidas todas,

breves,

se hieren y se funden,

tan, tan breves

que no podrían dar cabida al miedo,

que el espanto no debiera hacer huella

en nosotros.

Después, ya muertos, rodaremos,

redondos y olvidados.

Residua

Corta la vida o larga, todo

lo que vivimos se reduce

a un gris residuo en la memoria.

De los antiguos viajes quedan

las enigmáticas monedas

que pretenden valores falsos.

De la memoria sólo sube

un vago polvo y un perfume.

¿Acaso sea la poesía?

Penitencia

¿Mirar atrás será pasar

a ser de sal precaria estatua,

un perecer petrificado

preso en sí mismo, parte

del roto encanto de un paisaje

cuya música no logro más oír?

¿Debo matar lo que miré,

el mito que minuciosa

pliego y despliego,

grava para mi paso solo?

¿Ciega borrar lugares,

playas, vientos, el tiempo?

Sobre todas las cosas,

anular horas que se han vuelto inútiles

como lluvia que cae

sobre el mar implacable,

como mis propios pasos

si no son penitencia.

Exilios

Están aquí y allá: de paso,

en ningún lado.

Cada horizonte: donde un ascua atrae.

Podrían ir hacia cualquier fisura.

No hay brújula ni voces.

Cruzan desiertos que el bravo sol

o que la helada queman

y campos infinitos sin el límite

que los vuelve reales,

que los haría de solidez y pasto.

La mirada se acuesta como un perro,

sin siquiera el recurso de mover una cola.

La mirada se acuesta o retrocede,

se pulveriza por el aire

si nadie la devuelve.

No regresa a la sangre ni alcanza

a quien debiera.

Se disuelve, tan solo.