México.- Al dar lectura a sus textos poéticos, seis jóvenes escritores celebraron la apertura e inclusión de la Coordinación Nacional de Literatura, del Instituto Nacional  Bellas Artes (INBAL), que por primera vez celebró el Día Internacional de la Juventud con una lectura colectiva en la Sala Manuel M. Ponce, otrora destinada a las “grandes figuras” de las letras.

Nadia López, Ivana Melgoza, Nicte Toxqui, Orlando Mondragón, Demián Ernesto Pavón y Alan Bojórquez Mendoza destacaron la labor emprendida por la Coordinación Nacional de Literatura al abrir las puertas y permitir la inclusión de la diversidad de voces nuevas. Destacaron la inclusión y la descentralización de las nuevas políticas de promoción, pues el grupo de jóvenes poetas que dio lectura a sus obras es representativo de varias regiones del país: norte, sur y centro de México.

Este domingo la sala Manuel M. Ponce, que antes sólo estaba destinada a escritores de “amplia trayectoria”, abrió por primera vez sus puertas para que jóvenes poetas nacidos en los años 90 compartieran con un público entusiasta parte de su producción literaria.

Destacó la corrección formal, la calidad y la madurez de los participantes que fue celebrada con aplausos por el público asistente. Moderó la sesión de lecturas, la también poeta y artista multidisciplinaria Zoé Marquines Guerrero, que firma con el sudónimo “ZoeMG”, quien al abrir el evento destacó el acierto de la Coordinación Nacional de Literatura al promover los valores artísticos jóvenes de México. La joven poeta dio lectura a uno de sus textos para luego comenzar con la única ronda de lecturas de sus seis compañeros que duró un tiempo aproximado de una hora.

Lectura de poetas jóvenes INBAL

Lectura de poetas jóvenes INBAL

Tocó abrir la lectura a la poeta veracruzana Nicte Toxqui, quien compartió poemas donde destaca la vida mínima: los insectos y las cosas en la existencia cotidiana. Versos como “Intentos de salvar cosas condenadas a la negligencia”. “Los insectos adultos pueden ser plagas cuando crecen en gran cantidad”. “Hicimos de casa para vivir dentro de una mandarina” “Cansada de masticar mis propias palabras”. “Acomodar los días juntos a los trastes sucios”. Conforman esa línea lírica rutinaria que narra, más que poetiza, la existencia cotidiana.

Luego tocó el turno a Alan Bojórquez Mendoza, originario de Sinaloa, quien al igual que sus demás compañeros destacó la apertura de la CNL y la oportunidad que se les da a los jóvenes del interior de la República de venir a leer al máximo recinto de las artes.

Bojórquez Mendoza leyó textos líricos sólidamente construidos a partir una inusual y madura capacidad de observación del mundo. Textos que tratan, sobre todo, de ese lado problemático que son las emociones humanas en los contextos familiares donde todos somos un experimento.

Dice: “En la infancia bebí el aguardiente que dejó mi padre”… “Esto que soy es un experimento”. “Este esqueleto es la copia de aquellas cenizas regadas en el mar”... “Este no es un cuerpo, sino la repetición de otro”… “Zurda es mi alma, camina en dirección opuesta”… “A menudo es bueno derrumbarnos para vernos los pedazos de lo que estamos hechos”. Fragmentos de su lectura que reflejan una interesante capacidad de percibir esas propiedades de la experiencia que se transforman en percepción poética.

Alan Bojórquez concluyó su lectura leyendo un poema dedicado al asunto de las migraciones y expresó: “La edad se me cayó en la frontera. Mi cuerpo migrante sangre y el mundo sigue aún mirando en silencio”.....

Siguió en el orden de lectura, Ivana Melgoza, originaria de la Ciudad de México. Leyó textos donde se desborda el sensualismo de las cosas. Objetos y habitaciones configuran sus líneas expresivas. La exploración de temas como el silencio, la soledad, la memoria de los cuerpos, las recurrentes nostalgias, son parte de esa afable neblina que impregna sus textos. “Salgo a cazar con un alma de humo en un bosque donde ni las hojas escuchan. Soy presa de aquello que busco”... “Espera de nada que no supimos arrebatar a las camas destendidas que fuimos”... refirió.

Demián Ernesto Pavón, originario de la Ciudad de México, calificó la lectura como un evento inédito, porque es un lugar donde han desfilado las grandes figuras de las letras. También celebró la apertura y dijo que juventud y poesía están intrínsecamente unidas.

Ernesto Pavón compartió textos donde destaca la exploración íntima del individuo, la identidad y la complejidad de las emociones. Versos como “A diferencia de la tarántula y la rosa, la palabra es nuestra verdadera sombra”... “Nos marchitó el invierno pero no hemos caído”, destacaron en su lectura de una poesía que busca definiciones al dolor, la indignación y el amor. Al concluir su participación dedicó un poema a los jóvenes, estudiantes de cine asesinados en Guanajuato.

Voces que renuevan la literatura

Voces que renuevan la literatura

Siguió el turno de Nadie López García, originaria de Oaxaca. Como sus compañeros celebró la apertura del INBAL, y que haya abierto esa importante sala a la poesía de las juventudes, y sobre todo, a los jóvenes que no solo escriben en castellano.

Nadia López es poeta bilingüe, leyó poemas en su lengua original, tu’un savi y español. Compartió textos marcados por la exploración de la identidad que se cimienta en la lengua, la historia, la forma de concebir el mundo, y los vínculos comunitarios. Los temas de naturaleza, la creación, y las acciones de lo cotidiano que buscan trascendencia a través de la palabra fueron celebrados con aplausos.  “Solo deseamos aquello que nos haga infelices”... “En qué momento llega la muerte, es verdad que nadie se muere de la muerte, siempre se muere de la vida”... son líneas que quedaron vibrando tras su lectura.

Tocó cerrar la lectura a Orlando Mondragón, poeta guerrerense que también valoró la invitación, pues expresó que jamás imaginó que sucediera, “al menos no tan pronto”, dijo.

Mondragón compartió creaciones líricas basadas en la exploración emocional de las estigmatizaciones por la diversidad sexual. La manera en que nos habitamos, nos habitan y nos miran desde la incomprensión familiar y la sociedad abierta: “A veces se necesita un oído a nuestra altura”. “A la casa le comienza a serle grande la casa”... “¿Cómo se defiende uno de las palabras? Las palabras pegadas a dibujos de penes, de culos penetrados”... “A veces quisiera regalarle al padre un hijo bonsái que crezca bajo su sombra, no un hijo de papel, un hijo de vidrio que se corta con sus propios bordes…” La de Mondragón, una poesía que explora el pulso vital de esa condición humana atrofiada, esa que estigmatiza y sanciona de manera adelantada desde los prejuicios.

Lectura inédita en el Palacio de Bellas Artes como reflejo de los nuevos tiempos; tiempos de inclusión y de diversidad. Fueron seis voces jóvenes, todas de una inusitada madurez poética sustentada en obras publicadas, premios y logros profesionales que dieron una renovada vitalidad a ese venerable recinto de las artes en México que aún da para mucho.