Acapulco, Guerrero.- "La entrega de despensas solo es para personas afines a partidos políticos" dijo Agustina López Martínez, quien es  habitante de la Colonia Praderas de Costa Azul en Acapulco y es vendedora ambulante en playa Icacos.

Este día Agustina López acudió a una convocatoria porque le dijeron que la alcaldesa Adela Román regalaría despensas a las 3 de la tarde afuera de la tienda Sambor Café, ubicada frente a la Universidad Americana de Acapulco (UAA).

Cuando llegó, el lugar ya se encontraba vigilado por la policía turística a cargo del director del Centro de Atención y Protección al Turista Acapulco (CAPTA), Jondalar Castillo Ledezma, así como  por agentes de la policía estatal que vigilaban el lugar y la multitud de al menos 50 personas reunidas.

Agustina dijo que acudió porque regalarían despensas, pero antes, vio que en la parte de atrás del edificio Costera 125, había una camioneta pasando unas 30 despensas a otro vehículo, que hizo un primer viaje, y luego otras 30, en su segundo viaje.

Donde José Luis García, compañero de Agustina López, se atrevió a pedir una despensa a los del atraco. Les dijo que si le podían regalar aunque sea una despensa pero le fue negada. Le dijeron que esperará.

Don José y Agustina no han recibido ningún tipo de apoyo por parte del gobierno pese a que se inscribió en el Ayuntamiento de Acapulco y le pidieron quedarse en casa.

Don José Luis García tiene hambre junto con sus hijos.  Es por eso que necesita salir a trabajar aunque sea fuera de las playas de Acapulco.

"Están regalando las despensas solo a las personas que son afines a los partidos políticos, no a las personas que verdaderamente lo necesitan. Hay gente aquí en la playa que no tienen necesidad, a esa gente se la están dando", reprochó Agustina López, quien esperaba junto con las otras personas a ver si llegaban las despensas.

Después de media hora de espera, se escuchó una voz que gritó: "Qué al Hotel Calinda", fue entonces que comenzó a desaparecer la muchedumbre de las más de 50 personas concentradas. Algunas personas corrían desesperadas a la parada de Costera 125, otras se subieron a la camioneta que, según Agustina, había visto antes traficando con las despensas.

De esa camioneta donde se llevaron las 60 despensas, se bajó un hombre “bien vestido” que se llevó como a diez “Marías”, mujeres que suelen vender collares, pulseras y aretes de cocha en la playa, con dirección al Hotel Calinda.

"Iré, esa es la camioneta que se llevó hace rato las despensas pero toda esa gente no la necesita porque son de partidos políticos, son los mismos que jalan para las campañas políticas", expresó Agustina.

Mientras tanto, otros vendedores indígenas seguían esperando fuera de Sambor Café que la camioneta regresará de su tercer viaje para poder acudir y recibir su despensa.