México.- El diputado local potosino Pedro Carrizales (PT) está consciente de la polarización que protagoniza la sociedad -virtual y real- y también sabe que así como tiene seguidores atrae detractores y hasta gente que lo que quiere ver muerto.

Quizás por eso, externa, “ya no sé ni qué hacer, casi tengo que caminar con pies de plomo y con vista atrás; en la pandilla tienes a los enemigos de frente y en la política los tienes en la espalda”.

Pareciera que Carrizales, el exchavo banda contratista que llegó al Congreso de San Luis Potosí por mandato popular se victimiza, pero aclara que no se tira al piso.

“No es que me victimice, …me parece que es un cochinero la política y más en la medida de lo que me está sucediendo”, dice en entrevista con Notimex, donde da cuenta del arresto del pasado 2 de junio en Aguascalientes, uno de sus atentados y del cambio que dio su vida de activista a diputado.

Tatuado de brazos y el pecho, plagado de cicatrices por decenas de riñas, donde pegó y le pegaron, "El Mijis", de 40 años, posee una figura de claroscuros y un lenguaje muy banda, que suele mezclar con el de activista, que lo es, centrando su narrativa en la defensa de los chavos, los marginados, los vulnerables, “los invisibles”, como él les llama.