Ante el asombro de olas de más de cuatro metros de altura, provocados por la corriente ecuatorial marina, que se presenta año con año en playas del puerto, turistas salieron corriendo ante el temor de ser arrastrados por las olas.

"Pensamos que era un Tsunami", dijo Mariela Luna Pérez, que por primera vez visita el puerto con su familia proveniente del estado de México. "En la madre, nos va a tragar el mar, corran y salgan de inmediato antes que las olas nos arrastre", gritó Pedro Lagunas al mismo tiempo que tomaba a su abuelita y la llevaba a la banqueta de la Costera en playa Papagayo.

En toda la franja de playa se observó el incremento del fuerte oleaje y, pese al fenómeno, no se observó, al menos en las primeras horas de este día, la presencia de salva vidas ni elementos de la marina dando seguridad a los visitantes en esa zona federal.

El reventar de las olas llegó hasta donde se encontraban los turistas, bajo toldos descoloridos y rotos. Algunos, al ver cómo llegaban las olas arrastrando a su paso lo que encontraba, tomaron sus cosas y se retiraron de la orilla de la playa.

En otras ocasiones, ante la presencia de la corriente ecuatorial marina, capitanía coloca bandera roja, para que los bañistas no entren al mar y sufran los embates del fuerte oleaje. Sin embargo desde ayer que inició el aumento del nivel del mar, no se advirtió a los visitantes del peligro que representa este fenómeno.

"Nos espantamos al ver las olas y de inmediato corrimos con nuestros niños que disfrutaban de la brisa del mar en playa Papagayo", expresó Marilú Sandoval Ramírez, originaria del Distrito Federal y que se encuentra paseando en este puente de fin de año.