México.- El plan de negocios para fortalecer las mermadas cuentas de Petróleos Mexicanos (Pemex) ha sido anunciado y postergado en reiteradas ocasiones, pero lo que se sabe hasta ahora es que éste se centrará en aumentar la producción y reducir la carga fiscal de la petrolera mexicana, algo que le daría un respiro a su situación financiera, pero al mismo tiempo vulneraría las finanzas públicas del país y afectaría de lleno a su calificación crediticia.

"Como cualquier decisión económica tiene que haber una contraparte, en este sentido una reducción de la carga fiscal implicaría mayores recursos que darían más margen a Pemex para enfocar sus esfuerzos a incrementar la producción de petróleo, pero por otra parte implica una reducción de la renta petrolera, lo cual golpearía los ingresos públicos", apuntó Alejandro Limón, especialista en temas de Energía y Finanzas públicas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

La administración encabezada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tiene muchos programas presupuestarios de gasto que son importantes -la refinería de Dos Bocas (Tabasco), el aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya y todos sus programas sociales- y que para poder desarrollarse están sustentados con una fuerte carga tributaria, en donde Pemex cubre una buena parte de ésta.

Al cierre del primer cuatrimestre del año, de los ingresos totales que obtuvo la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la parte petrolera representó un 14,7%, mientras que durante el mismo periodo del año anterior fue de 18,8%. En este sentido, Jaime Reusche, analista soberano de Moody's, explicó que la reducción de la carga fiscal de Pemex repercutirá de manera negativa en las finanzas públicas porque le resta ingresos al gobierno, lo cual afectaría de lleno a la calificación de México.

El plan de Pemex pondrá por ello un gran énfasis en elevar la producción de petróleo, priorizando la transformación de crudo en las refinerías, y a partir de ahí fomentar la exploración y producción, indicó Gonzalo Monroy, director de la Consultora Petrolera GMEC, quien destacó que esta estrategia es algo completamente diferente a lo que se ha venido haciendo en el país en los últimos 30 años.

Durante la actual administración, se pasó de una producción de 1.695.000 barriles al final de noviembre del 2018 a 1.657.000 en mayo. En este sentido, lo que se espera del plan de la petrolera más endeudada del mundo es una ruta viable para aumentar la producción a 1.829.000 barriles al cierre del año y que pueda alcanzar los 2.654.000 barriles para el final del sexenio.

En su primera conferencia de prensa, el nuevo secretario de Hacienda mexicano, Arturo Herrera, adelantó que el plan de negocios de la petrolera hará énfasis en conseguir elevar la producción, el detalle será el cómo se hará, ya que las licitaciones petroleras fueron suspendidas.