Continúa la controversia en la República Dominicana por la obra falsificada del artista plástico Guillo Pérez obsequiada por el presidente Danilo Medina al primer ministro de Jamaica Andrew Holness, durante la visita de negocios del mandatario dominicano a la vecina isla del Caribe.

De su lado la viuda Amalia Linares aclaró hoy mediante un comunicado enviado a la prensa que no expresó que la obra obsequiada fuera falsa, y atribuye la controversia que se ha generado al respecto a un posible mal entendido.

Mientras la viuda del reconocido pintor doña Amalia Linares expresó este lunes que nunca dijo que la obra entregada por Medina fuese falsa, la artista visual Lilia Ayala entiende que el cuadro obsequiado no es original, por lo que considera que el presidente Medina debió de asesorarse al respecto.

La viuda del artista, Amalia Linares, aclaró hoy mediante un comunicado enviado a la prensa que nunca expresó que la obra obsequiada fuera falsa, y atribuye la controversia que se ha generado al respecto a un posible mal entendido.

[caption id="attachment_193473" align="alignnone" width="800"]Gallo, de Guillo Pérez Gallo, de Guillo Pérez[/caption]

“Yo, Amalia Linares viuda Pérez, doy fe y testimonio de que nunca he dicho que sea falsa la obra en cuestión del pintor dominicano Guillo Pérez. Ciertos comentarios que hice en un chat pudieron llevar a pensar que dije que fuese falsa, lo que no es así y lo relaciono con un mal entendido de expresiones”, aclaró Linares.

Por su lado, Ayala dijo que “yo pienso que él (el presidente Medina) no se asesoró adecuadamente con las personas indicadas. En este país hay muchas personas que conocen, hay muchos expertos en la obra de Guillo Pérez. Este es un trabajo que de solo tú verlo te das cuenta que no le pertenece a un maestro como Guillo”.

La artista dijo que Pérez era un expresionista abstracto que trabajaba con espátulas y empastes fuertes. “Entonces esta una falsificación y muy mala, terriblemente mala”, sostuvo.

Fraude y estafa

Las copias y falsificaciones de #Arte se han realizado durante toda la historia. Sin embargo, el auge de la falsificación de las obras de arte se potencia en los siglos donde comienza el coleccionismo. Actualmente, el negocio de la compra y venta de falsificaciones de bienes culturales es un delito. De hecho, cuando el objeto de delito tiene un valor artístico y/o histórico, es estafa. Es decir, si el comprador cree que es una obra auténtica y el vendedor así lo afirma, es delito de estafa.

El interés del falsificador no es homenajear a un maestro -como en épocas pasadas-, es ganar grandes cantidades de dinero. La mayor dificultad a la que se enfrentan las mafias es que para este tipo de delito es necesario tener una buena organización.

Es decir, se necesita un buen artista que efectúe las piezas, porque no es fácil copiar la técnica artística de un gran maestro. Asimismo, se requiere una red de venta y un contexto, una historia. Esto es, necesariamente se precisan documentos que corroboren que la pieza es auténtica. En este sentido, es más fácil atribuir una obra nueva a un artista que copiar una ya realizada.

En cualquier caso, es necesario tener en cuenta que se comete un delito no cuando se copia una obra de arte, sino cuando se intenta vender como auténtica. Justo en el momento en el que se vende una obra falsa como original, el vendedor se convierte en criminal.

Las obras de arte falsas se pueden vender en galerías de arte, directamente entre particulares, casas de subastas e internet, siendo las más comunes las pinturas, las piezas arqueológicas, la escultura y las estampas -teniendo en cuenta que todas las piezas incluyen un certificado de garantía de autenticidad también falso.


Original. https://primeraplanany.com/