Acapulco, Guerrero.- Votar en tiempos del Covid-19, no es lo mismo que votar pensando en un futuro político. Este es el dilema al que se enfrentarán los síndicos y regidores del Cabildo de Acapulco.

Los ediles acapulqueños tienen en sus manos desde el pasado martes, el anteproyecto del Presupuesto de Egresos 2020, enviado por la alcaldesa Adela Román Ocampo a través de su secretario de Planeación y Desarrollo Económico.

Un presupuesto que de manera inexplicable, solicita un aumento de 100 por ciento para gastar a discreción desde las oficinas de Presidencia, pero que reduce gastos a sindicaturas, regidurías, seguridad pública, turismo y salud.

Un presupuesto que propone un monto de 50 millones de pesos bajo el difuso rubro de: para atender a “Provisiones Para Contingencias y Otras Erogaciones Especiales”, que la presidenta quiere manejar a su libre albedrío.

El sentido de la votación de este presupuesto será histórico para unos cuantos que siguen las indicaciones del presidente López Obrador, para otros, que aún creen tener intenciones político-electorales pero escuchan más sus propios intereses pensando en el proceso electoral de 2021 y ganancias personales, puede representar su tumba.

El dilema es: ¿votar por los intereses políticos para fortalecer candidaturas, o votar por los ciudadanos? Algunos pensarán que se puede volver hacer lo de siempre y votarán por los intereses políticos y económicos, creyendo que no pasará nada. Será una disputa que podrían ganar de momento pero van a perder todo. Otros le van apostar a la simulación para subir el precio de su voto y  traicionar al pueblo, son los mismos de siempre, los ya conocidos.

Por lo regular, a la hora de votar un presupuesto en Acapulco, en lo que menos piensan los regidores es en los ciudadanos, pero esta vez la situación es distinta.

La gente espera un apoyo real, un apoyo que se vea reflejado directamente en sus bolsillos. Aquellas personas que no tendrán oportunidad de ingresos en lo que dure el confinamiento en casa, y los que han cerrado pequeños negocios, hoteles, restaurantes y demás, esperan que este presupuesto sea una herramienta de recuperación económica.

Esta vez no se trata solo de la gente pobre de las colonias, barrios y zona rural, a las que engañan, se trata también de las pequeñas empresas, de la clase trabajadora, se trata también de crear las condiciones necesarias para impulsar la recuperación económica apenas pase la contingencia.

¿Votar por interés político y beneficio propio, o votar por los ciudadanos? Esa es la pregunta que deberían hacerse los ediles en el análisis de la propuesta enviada por la alcaldesa, donde está clara la orientación política que le está dando al presupuesto de egresos 2020, en miras de fortalecer ciertos perfiles de su deslucido y cambiante gabinete.

Votar un presupuesto sin visión de futuro, sin tomar en cuenta que la paralización económica del país y de algunos estados y municipios podría prolongarse hasta junio, julio o agosto, dependiendo del nivel de contagio, es un crimen social.

De acuerdo al informe presentado el día de hoy por el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell,  la estrategia de la sana distancia se amplía hasta el 30 de mayo, y solo en los municipios con baja o nula trasmisión, esta medida podría levantarse el 17 de mayo.

Sin embargo, en Acapulco la medida podría ampliarse pues no se está respetando el confinamiento en casa y la sana distancia. En las últimas semanas, todos los días hay bloqueos y manifestaciones por la solicitud de despensas y apoyo para los sectores afectados, lo que pudiera detonar en un fácil contagio masivo en el puerto.

Una distribución de despensa, desaseada y caótica, donde se permitió que los funcionarios con proyecciones políticas y familiares de primer grado de algunas funcionarias, encabezaran la entrega de despensa, dejando de lado la petición de Andrés Manuel López Obrador, de no “zopilotear ni andar con ocurrencia ni politiquerías” en este crisis sanitaria-económica.

El futuro de Acapulco es incierto, pues casi es seguro que esta crisis sanitaria y económica se amplíe a dos o tres meses más de lo previsto. Esto ocasionará que la gente entre en una desesperación psico-social-económica por no tener oportunidades de ingresos, ni apoyo efectivo del gobierno municipal, una situación que  no solo se vería reflejada en los votos de 2021, sino en una crisis de gobernabilidad en el municipio.

Aquellos ediles y funcionarios que estén pensando en beneficios personales, en quedar bien con grupos políticos, en amarrar su candidatura con el dinero público que debería destinarse a los más pobres de Acapulco, sin duda obtendrán el dinero añorado pero deberán olvidarse de las representaciones populares.

Los regidores de Morena, hoy deben tomar en cuenta que al no existir partido en la entidad, lo más lógico es que las candidaturas se definan desde el Comité Ejecutivo Nacional, por lo que de nada les valdrá votar pensando en beneficios personales y traicionando al pueblo que les dio la representación que hoy ostentan.

Por eso, el sentido de la votación para el presupuesto de Egresos 2020 de Acapulco, marcará el futuro de las aspiraciones políticas de algunos ediles del Cabildo porteño, incluyendo el destino político de la alcaldesa Adela Román Ocampo.

El presupuesto de Egresos de 2020 del Ayuntamiento de Acapulco llega cuatro meses tarde y llega justo en medio de dos complejas realidades: la crisis sanitaria-económica por el Covid-19 y el próximo inicio del proceso electoral.

La primera semana de septiembre empezará oficialmente el proceso electoral en Guerrero, es decir, estamos a tan solo cinco meses, por eso el dilema y el futuro político de los ediles de Acapulco es incierto y abrumador. La moneda está en el aire.

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