México.- Pese a sus 90 años, el PRI no parece ser un viejo condenado a la muerte. Al menos así lo han hecho saber tres de sus militantes que compiten fuertemente por la dirigencia nacional de ese partido y que hoy se someterán al voto: Ivonne Ortega Pacheco, Alejandro Moreno Cárdenas y Lorena Piñón Rivera.

De acuerdo con Alejandro Moreno Cárdenas, el PRI no está acabado y está en busca de transformarse para ser una oposición firme y retomar el poder.

Los tres aspirantes, también coinciden en volver los ojos hacia la militancia, que sea ésta partícipe de las decisiones importantes del partido, dar voz a los jóvenes y recuperarse del descalabro electoral que significó la elección del 1 de julio de 2018 cuando perdió la mayoría en la Cámara de Diputados y el Senado.

Igualmente, de ocho gubernaturas en juego, en ninguna tuvo éxito al ser arrasado por Morena, el PAN y Movimiento Ciudadano. Ello sin contar la Jefatura de Gobierno de la CDMX.

Ese es el reto que tendrá la nueva dirigencia que encabezará al partido que gobierna a 42 millones de mexicanos y que en 2021 enfrentará la renovación de la Cámara de Diputados y 13 gubernaturas: Colima, Guerrero, Michoacán, Querétaro, Sinaloa, San Luis Potosí, Nayarit, Campeche, Sonora, Zacatecas, Baja California Sur, Chihuahua y Tlaxcala.

El profesor investigador del Centro de Estudios Sociológicos del Colegio de México (Colmex), Isaac Cisneros Yescas, consideró en entrevista que “si el resto de los partidos, en este caso el PRI, desea plantearse como una oposición fuerte frente al gobierno, tiene que volver a agendar sus principios ideológicos, conectar con los electores, ofrecer alternativas diferentes y que todo eso sea viable para convertirse en programa de gobierno”.

“Lo que sigue para el PRI es demostrar que es capaz de construir programas de gobierno acordes a las necesidades de la población y no a modo de sus intereses de partido, y que además tenga un buen desempeño en su gestión”, añadió.