Ciudad de México, EFE.-El personal de los colegios, y no los niños, han sido el principal resquicio por el que el coronavirus se coló en las aulas inglesas el pasado mes de junio. Esta es una de las conclusiones más destacadas de un estudio elaborado por cinco investigadores a petición del departamento de Salud Pública de Inglaterra, en el que se han analizado los 30 rebrotes y 198 casos de coronavirus que se han producido en las escuelas inglesas tras su reapertura el pasado 1 de junio.

Del total de 198 positivos de Covid confirmados por PCR analizados en centros de preescolar, primaria y secundaria (entre otros), 128 se produjeron entre los trabajadores y solo 70 afectaron a los alumnos. Además, de estos casi 200 positivos, 121 estuvieron vinculados a 30 brotes, en su amplia mayoría (22) originados por transmisión entre trabajadores o de trabajador a alumno.

Solo en dos de los focos analizados se identificó un contagio entre alumnos como la causa probable de origen. "La mitad de los brotes no afectaron a ningún estudiante y la transmisión entre ellos fue muy rara", detalla la investigación, que sostiene, además, que la mayoría de los casos detectados en los estudiantes se debieron a transmisión de padres a hijos detectada tras un rastreo de contactos en el hogar. En muchas ocasiones, los padres que originaron la transmisión eran sanitarios o trabajadores esenciales.

Por ello, una de las medidas que los autores recomiendan para una vuelta segura a las aulas es mejorar la formación y las medidas de control de la infección entre los empleados. Así, se anima a los docentes y el resto de personal a "vigilar más su exposición fuera del entorno escolar para protegerse a ellos a sus familias y al entorno educativo".
Riesgo "muy bajo" de contagios y brotes en las aulas

Aunque el estudio presenta limitaciones importantes (cuando se recabaron los datos, la incidencia del virus en Reino Unido era muy baja y la asistencia a las escuelas no llegó a superar el 20% de lo normal, además entre estrictas medidas de control), los investigadores resaltan que el riesgo de que se produzcan casos aislados o rebrotes en las aulas es "muy bajo".

Solo un 0,01% de los centros de preescolar y primaria sufrieron brotes y todos ellos fueron contenidos con éxito. Asimismo, la mitad de los que se produjeron no afectaron a más de dos personas y fueron los originados por los profesionales los que más casos secundarios generaron.

De igual manera, el documento, que ha sido remitido a la revista médica The Lancet, asegura que existe una "fuerte correlación" entre una alta incidencia de Covid y la aparición de brotes en los colegios en una misma zona. Por ello, la principal medida debe ser siempre frenar la transmisión comunitaria y, como intervención adicional, reducir la transmisión en y entre los empleados"

Teniendo en cuenta todo ello, los investigadores sostienen que, aunque cerrar los colegios puede llegar a ser necesario, este medida solo debería adoptarse in extremis dados los efectos negativos que tiene la falta de acceso a la educación en el desarrollo infantil. "La detección precoz y aislamiento del personal y los alumnos puede prevenir la progresión hacia un brote en la mayoría de los casos", concluyen.