Ciudad de México.-Muchos dudaban de Pumas. Los rivales que había tenido hasta ahora podían considerarse de categoría inferior, o sea que eran partidos ganables.

Así se justificaba el buen paso, el estar entre los primeros lugares del torneo, así se justificaba el invicto.

Basta de pretextos. El triunfo del Universidad Nacional ante Santos Laguna, echa abajo toda esa falsa teoría formada alrededor de los dirigidos por el Bombero Andrés Lillini, porque derrotar a Santos Laguna en su casa no es cosa de niños. Los de la Comarca tenían 20 juegos de Liga sin perder en el Corona, 26 si se contaban los de Copa y la Concacaf.

Y a base de golazos. El técnico Lillini le dijo antes de que comenzara el juego; “Seguí pegándole así de concentrado”, y en una acción de enjundia, potencia y técnica, venció desde muy fuera del parea grande a Carlos Acevedo (28’). Santos, como auténticos guerreros se fueron por el empate pero no contaron con que Andrés Iniestra también le pegara al balón concentrado para vencer otra vez a Acevedo, quien en esta ocasión confió mucho en su agilidad, cometiendo un error al atacar el balón (49’).

El amor propio de los laguneros los hizo ir por el milagro. Ataque masivo contra Talavera que rechazó casi todo, menos el cabezazo de Raúl Rivero (68’), para poner dramatismo al final. Minutos después Furch remató con la espalda, el balón iba a besar la red pero el portero puma llegó primero.

Así, Pumas amanece como líder único del torneo, 19 puntos y mejor diferencia de goles que Cruz Azul. Ahora sí, sin pretexto alguno, sin críticas al rival, no hay nadie mejor que el Universidad Nacional, líder e invicto.