El periodista Javier Solórzano Zinser publicó una columna de opinión en el diario La Razón, en el que pide a la ciudadanía de Acapulco, Guerrero, pase de la desmovilización en la que se encuentra, a la acción, o de lo contrario no habrá soluciones que funcionen o que vayan a cambiar algo de la situación de violencia que se vive en el puerto.

"Hay signos alentadores. Durante mucho tiempo Acapulco ha tenido una sociedad desmovilizada. Pareciera que ahora han surgido nuevos indicios de una ciudadanía activa, fuimos testigos de ello en algunas colonias populares", señala el periodista titular de varios espacios en medios nacionales, entre ellos, la titularidad del noticiario matutino Once Noticias de Once TV México, UNO TV, diario Récord y Ultra Noticias.

"Las soluciones pasan por la movilización ciudadana, de otra manera no va a cambiar nada. No basta con llenar de soldados la costera si en el Acapulco que 'no se ve' la muerte violenta es una forma de vida", dijo el también profesor fundador e investigador y coordinador de la Carrera de Comunicación Social de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco.

La columna del egresado de la Universidad Iberoamericana, titulada "El otro Acapulco, el que no se ve", asegura que poco han cambiado las cosas en Acapulco "a pesar de los discursos interminables".

"Como suele suceder, los avances no se aprecian cuando Acapulco se vuelve noticia o cuando se suscita un hecho escandaloso en la mismísima costera", dice el periodista de 63 años de edad.

"Ejemplo de ello son los ataques a varios sitios de taxis en las últimas semanas. Por más explicaciones y razones que se den al final lo que queda ante la opinión pública, y como imagen del puerto, es que es un polvorín incontrolable", dice Solórzano.

"En el gobierno estatal se cree que a partir de la nueva estrategia la delincuencia está llevando a efecto ataques 'desesperados', tratando de ganar la plaza al saberse cada vez más vigilada y cercada. La reacción se basa, según esta versión, en que se están cerrando los caminos para la delincuencia organizada y por ello se ataca, independientemente de la interminable batalla entre grupos por prevalecer como hegemónicos en Acapulco", señala el periodista, ex compañero de Carmen Aristegui Flores en Imevisión y Televisa.

"Sin embargo, no todo empieza y termina en estos escenarios. Existen otras razones clave para explicarse lo que pasa y que coadyuvan a la desigualdad, la corrupción, la impunidad y la violencia en el puerto", indica Sólorzano.

"Acapulco se ha ido dividiendo en muchos Acapulcos. Los extremos se llegan a juntar. La pobreza extrema y la riqueza desbordada, y hasta grosera, llegan a convivir en un radio no mayor de cinco kms. Las contradicciones sociales se atenúan un poco por la presencia del mar, el cual en algunas playas puede ser auténticamente democrático. En otros casos las playas son 'propiedad privada' de hoteles, condominios o de ciertos personajes, en particular en Acapulco Diamante", denuncia el periodista.

"Lo que se ha convertido en uno de los mayores problemas para el puerto son las colonias populares. Son áreas inexpugnables, el riesgo al interior de ellas tiene su mejor definición en lo que nos dijeron en la colonia Ciudad Renacimiento el sábado en la tarde: 'mejor ya váyase, no vaya a ser que se haga de noche'", critica el ex director del desaparecido diario El Independiente.

"El temor y la desconfianza se sienten y se huelen. Los propios habitantes de la colonia saben que en algunas zonas más vale no meterse y que a ciertas horas más vale quedarse en casa. 'Renacimiento' y otras colonias, la Luis Donaldo Colosio es otro ejemplo de ello, han sido utilizadas por los delincuentes para esconderse y también para chantajear y presionar a los vecinos", dice el dos veces Premio Nacional de Periodismo.

"Como es sabido, muchos comercios, medianos y pequeños, han tenido que cerrar o de plano pagar el llamado "derecho de piso" en las propias colonias", denuncia el periodista en su columna semanal 'El Quebradero'.

"No hay muchas salidas de no ser el trabajo de mediano y largo plazos; en el corto tiempo no se va a ver nada. El problema, al ser integral, tiene que ser atacado en diferentes áreas. Los diagnósticos sobre el puerto por lo regular echan al narcotráfico y sus manifestaciones por delante. Sin embargo, la pobreza no aparece en el análisis como constante", señaló Sólorzano.