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¿Qué pasa con nuestro cuerpo cuando nos da gripe?

Los síntomas de la gripe incluyen fiebre, tos, dolores de garganta, musculares y de cabeza, y fatiga. Pero, ¿qué es lo que causa todo este caos? ¿Qué sucede en nuestro cuerpo mientras combatimos la fiebre?

Por Redacción, 2019-01-05 11:13

Cada año, entre un 5 y un 20% de la población de Estados Unidos se infecta con el virus de la gripe. De media, alrededor de 200.000 personas necesitan ser hospitalizadas y hasta 50.000 mueren. Los mayores de 65 años tienen más probabilidades de contagiarse del virus, ya que el sistema inmunológico se debilita con la edad. Además, los ancianos son más propensos a sufrir una discapacidad crónica tras pasar la gripe, especialmente si son hospitalizados. (Nota del editor: En España los datos sobre la situación y evolución de esta enfermedad los ofrece el Sistema de Vigilancia de la Gripe en España).

Los síntomas de la gripe incluyen fiebre, tos, dolores de garganta, musculares y de cabeza, y fatiga. Pero, ¿qué es lo que causa todo este caos? ¿Qué sucede en nuestro cuerpo mientras combatimos la fiebre?

Soy investigadora especializada en inmunología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Connecticut, y mi trabajo en laboratorio se centra en conocer de qué manera afecta la gripe infecciosa al cuerpo y cómo lucha este contra el virus. Resulta interesante comprobar que muchas de las defensas de nuestro cuerpo encargadas de atacar al virus son también las causantes de muchos de los síntomas asociados a la gripe.

¿Cómo se abre paso la fiebre en su cuerpo?

La gripe provoca una infección en el tracto respiratorio, o lo que es lo mismo, en la nariz, la garganta y los pulmones. El virus se inhala o transmite habitualmente por medio de los dedos, las membranas mucosas de la boca, la nariz o los ojos. Después de superar el tracto respiratorio, se une a las células epiteliales que recubren las vías respiratorias del pulmón por medio de moléculas propias de la superficie celular. Una vez que se encuentra dentro de las células, el virus “secuestra” el sistema de producción de proteínas para generar sus propias proteínas víricas y crear más partículas infectadas. Cuando las partículas que contienen el virus alcanzan su punto álgido son liberadas y pueden invadir las células adyacentes.

Si bien este proceso provoca lesiones en el pulmón, la mayoría de los síntomas de la gripe son causados por la respuesta inmunitaria al virus. Esta respuesta inicial involucra a células del sistema inmunitario innato, tales como los macrófagos y los neutrófilos. Estas células contienen unos receptores que son capaces de percibir la presencia del virus. Cuando lo hacen, emiten una señal produciendo pequeñas moléculas similares a las hormonas, llamadas citocinas y quimiocinas, que alertan al cuerpo de que existe una infección.

Las citocinas agrupan otros componentes del sistema inmunitario para luchar correctamente contra el virus, mientras que las quimiocinas dirigen estos componentes al lugar en el que está localizada la infección. Una de las células que entran en juego son los llamados linfocitos T, un tipo de glóbulo blanco que combate la infección (a veces reciben el nombre de células “soldado”). Cuando estos componentes identifican las proteínas del virus de la gripe, comienzan a proliferar en los ganglios linfáticos que rodean a los pulmones y pueblan la garganta, lo que produce hinchazón y dolor en los ganglios.

Tras unos días, las células T se desplazan a los pulmones y matan a las células infectadas con el virus. Este proceso genera un daño pulmonar considerable, similar a la bronquitis, que podría empeorar una hipotética enfermedad en el órgano y dificultar la respiración. Además, la aparición de mucosa en los pulmones como resultado de la respuesta inmunitaria a la infección produce una molesta tos como reflejo para intentar despejar las vías respiratorias. Normalmente, el daño infligido por la llegada de las células T a los pulmones es reversible en una persona sana, pero si persiste puede conducir incluso a la muerte.

El correcto funcionamiento de las células T que luchan específicamente contra la gripe es fundamental para la eliminación completa del virus de los pulmones. Cuando su efectividad decae, lo que suele ocurrir en edades avanzadas o durante el tratamiento con fármacos inmunosupresores, la recuperación vírica se ve retrasada, lo que se traduce en una infección prolongada y en un mayor daño pulmonar. También puede allanar el camino para la aparición de complicaciones como la neumonía bacteriana secundaria, que a menudo puede ser mortal.

¿Por qué duele tanto la cabeza?

Aunque en circunstancias normales el virus de la gripe queda confinado por completo a los pulmones, varios de sus síntomas (entre los que se encuentran la fiebre, el dolor de cabeza, la fatiga y el dolor muscular) son sistémicos.

Para contrarrestar la infección gripal, las citocinas y quimiocinas producidas por las células inmunitarias innatas en el pulmón se vuelven sistémicas, es decir, ingresan en el torrente sanguíneo y contribuyen a la aparición de estos síntomas sistémicos. Cuando esto sucede, se produce una concatenación de complicados eventos biológicos.

Una de las cosas que ocurren es que se activa la interleucina-1, un tipo de citocina inflamatoria de gran importancia para el desarrollo de la respuesta de la célula T que mata el virus. Sin embargo, también afecta a la parte del cerebro en el hipotálamo que regula la temperatura corporal, causando fiebre y dolores de cabeza.

Otra citocina trascendental para eliminar la gripe es el llamado “factor de necrosis tumoral alfa”. Esta proteína puede tener efectos antivirales directos, lo cual es algo positivo, pero también puede producir fiebre, pérdida de apetito, fatiga y debilidad durante la gripe y otros tipos de infecciones.

¿Cuál es el origen de los dolores musculares?

La investigación realizada también ha descubierto otro aspecto que nos habla acerca de la manera en que la infección de la gripe afecta a nuestro cuerpo.

Es bien sabido que el dolor muscular y la debilidad son dos de los síntomas más reconocibles de la gripe. Un estudio que realizamos con un animal reveló que la infección gripal conduce a un aumento de la expresión génica que degrada la musculación, así como a una reducción de la expresión génica que favorece la musculación en los músculos óseos de las piernas.

La gripe también dificulta el caminar y mina la fuerza de las extremidades inferiores. Es importante destacar que en individuos jóvenes estos efectos son transitorios y la normalidad vuelve una vez que la infección desaparece.

Por el contrario, el impacto de la gripe puede perdurar en las personas mayores. No deja de ser importante, ya que una disminución de la estabilidad y la fuerza de las piernas supone que los ancianos sean más propensos a sufrir caídas durante la recuperación. También podría desembocar en una discapacidad crónica que generaría la necesidad de utilizar un bastón o un andador, lo que limitaría la movilidad y la independencia del paciente.

Los investigadores que trabajan en mi laboratorio creen que el impacto de la infección gripal en los músculos es otra de las consecuencias involuntarias de la respuesta inmunitaria al virus. Actualmente estamos centrados en determinar qué factores específicos producidos durante la respuesta inmunitaria son los responsables del dolor muscular, y queremos averiguar si podemos encontrar una manera de prevenirlo.

En resumen, si se siente mal cuando tiene gripe, no se preocupe. Eso significa que su cuerpo está combatiendo la propagación del virus en sus pulmones y está matando a las células infectadas. Es decir, está luchando con fuerza.


Artículo traducido gracias a la colaboración de Fundación Lilly.The Conversation


Laura Haynes, Professor of Immunology, University of Connecticut

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

#Ciencia y tecnología

Hielo marino ártico alcanzó en 2019 segundo nivel más bajo en 40 años

De acuerdo con los datos proporcionados por Haas y Spreen, el valor más bajo de hielo observado hasta el pasado 3 de septiembre fue de 3.82 millones de kilómetros cuadrados.

Por Redacción, 2019-09-15 15:15

México,(Notimex).– Al acercarse el final de la temporada de derretimiento, este septiembre, investigadores alemanes encontraron que sólo una extensión aproximada de 3.9 millones de kilómetros cuadrados en el océano Ártico está cubierta por hielo, lo que podría ser el segundo mínimo anual registrado.

Desde que comenzaron las mediciones satelitales en 1979, esta es la segunda vez que el mínimo anual de la cobertura de hielo ha caído por debajo de los 4 millones de kilómetros cuadrados, precisaron investigadores del Instituto Alfred Wegener y de la Universidad de Bremen.

Los datos satelitales muestran que entre marzo y abril pasados hubo “una disminución inusualmente grande en la extensión del hielo marino, de la cual el hielo del Ártico no pudo recuperarse”, explicaron el geofísico Christian Haas, jefe de Hielo Marino en el Instituto Alfred Wegener, y el doctor Gunnar Spreen, del Instituto de Física Ambiental, en Bremen.

Por esa razón se preveía que a mediados de agosto el derretimiento alcanzaría un récord notable. Sin embargo, desde la segunda mitad de ese mes la reducción estacional se desaceleró, superpuesta por las fluctuaciones a corto plazo, indicaron los investigadores en una declaración publicada por el instituto alemán.

De acuerdo con los datos proporcionados por Haas y Spreen, el valor más bajo de hielo observado hasta el pasado 3 de septiembre fue de 3.82 millones de kilómetros cuadrados, lo que sugiere que este año el promedio del mes podría ser inferior a 4 millones de kilómetros cuadrados.

Los investigadores advirtieron sin embargo que en las próximas semanas, el hielo retrocedería aún más, a pesar de que a principios de otoño las temperaturas del aire en el Ártico han caído por debajo del punto de congelación, ya que el calor almacenado en el agua podría continuar derritiendo la parte inferior del hielo.

Reconocieron sin embargo la posibilidad de que si las temperaturas descienden aún mucho más en los próximos días, la capa de hielo podría aumentar nuevamente.

Adelantaron que en octubre próximo analizarán los datos de todo septiembre para poder hacer una evaluación final del mínimo de hielo marino en este 2019, pero consideraron poco probable que se registre un nuevo récord absoluto, debajo de los 3.4 millones de kilómetros cuadrados cubiertos de hielo en 2012.

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Roban inodoro de oro valuado en 1.2 mdd de palacio británico

El artefacto, valuado en 1 millón de libras (1.2 millones de dólares), es obra del artista italiano Maurizio Cattelan.

Por Redacción, 2019-09-15 15:08

México.-Un singular inodoro de oro puro que formaba parte de una exposición de arte fue robado este sábado del magnífico palacio inglés donde nació Winston Churchill, el primer ministro británico durante la última guerra mundial.

El artefacto, valuado en 1 millón de libras (1.2 millones de dólares), es obra del artista italiano Maurizio Cattelan. Lo habían instalado dos días antes en el Palacio de Blenheim, al oeste de Londres, después de pasar un tiempo en exhibición en el Museo Guggenheim de Nueva York.

La policía dijo que lo sustrajeron ladrones que se desplazaban en al menos dos vehículos. Debido a que estaba conectado a la fontanería del palacio, su sustracción provocó “daños considerables e inundación” en un inmueble declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO y lleno de valiosas obras de arte y muebles.

Un hombre de 66 años fue arrestado, pero no fue acusado formalmente ni identificado.

El inspector Richard Nicholls, de la policía del Valle del Támesis, dijo que los ladrones salieron del lugar alrededor de las 4:50 hora local sin llevarse otros objetos. La policía estudiaba los videos tomados por las cámaras de circuito cerrado.

Antes del robo, los asistentes a la exposición de Cattelan podían reservar el uso del inodoro durante tres minutos.

El artista pretendía que el inodoro de oro fuera una sátira sobre la riqueza excesiva.

Comas lo que comas, un almuerzo de 200 dólares o una salchicha de 2 dólares, apara el inodoro el resultado es el mismo”, dijo en una ocasión.

#Ciencia y tecnología

Deterioro de la capa de ozono, un problema latente, alerta UNAM

El CO2, uno de los principales causantes del cambio climático, no se ha encontrado una solución porque se siguen quemando combustibles fósiles de manera descontrolada.

Por Redacción, 2019-09-15 15:03

México.-El deterioro de la capa de ozono es aún un problema sin resolver, por lo que es necesario mantener la vigilancia y continuar con las acciones para su preservación, afirmó Michel Grutter de la Mora, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El universitario recordó que en 1985 científicos descubrieron que la capa de ozono tenía un agujero sobre la Antártida y emitieron una alerta mundial.

Dos años después se firmó el Protocolo de Montreal para reducir la producción y consumo de sustancias causantes de ese daño, como los clorofluorocarbonos (CFC), presentes en una amplia gama de aplicaciones industriales, aerosoles y frigoríficos.

La identificación científica del problema y el compromiso global para reparar el ozono estratosférico han demostrado que la sociedad puede actuar responsablemente, pero “no debemos relajarnos”, remarcó.

Tras reiterar la necesidad de mantener la vigilancia de los sistemas de medición atmosférica para conocer la concentración de CFC, Grutter de la Mora señaló que en la actualidad estos gases han disminuido de manera significativa, pero se sustituyeron por los hidroclorofluorocarbonos (HCFC), que aunque no deterioran el ozono, sí contribuyen al efecto invernadero y al cambio climático.

Hace unos años nos percatamos que los HCFC tienen un potencial de calentamiento global considerable, entonces supimos que el problema de la capa de ozono y el cambio climático están vinculados por ser de naturaleza atmosférica”, advirtió.

Reconoció que en cuanto al dióxido de carbono (CO2), uno de los principales causantes del cambio climático, no se ha encontrado una solución porque se siguen quemando combustibles fósiles de manera descontrolada.

Finalmente, el académico universitario insistió en la necesidad de “no bajar la guardia con la recuperación de la capa de ozono ni considerar que el problema está solucionado, pues han surgido otras situaciones como el cambio climático que se relacionan y que debemos vigilar”.