Aunque no nos guste, la transpiración es algo que sufren todas las personas. Da la nota cada vez que aparecen los nervios o después de un día de trabajo. El mercado desarrolló una gran cantidad de productos para combatirlos. Sepa cuáles son los más efectivos y en qué se diferencian en la siguiente nota.

El problema del sudor afecta tanto a hombres como a mujeres y puede llegar a convertirse en un inconveniente más que vergonzoso. Las soluciones son varias, y están al alcance de la mano en el supermercado o la farmacia. Pero ¿cuáles son los elementos a tener en cuenta?

La principal diferencia de productos se da entre el grupo de los desodorantes y el de los antitranspirantes. Veamos en qué se distinguen:

DESODORANTES: incluye productos que no inhiben la transpiración, sino que tienen una acción sobre las bacterias para evitar que estas formen subproductos y generen olor. Tienen moléculas llamadas “secuestrantes” del olor, pero no son más que un perfume. Justamente, la principal diferencia son estas moléculas que actúan como “atrapantes” del aroma indeseable y agregan una fragancia que lo sustituye. Son preparaciones que eliminan o enmascaran el mal olor.

ANTITRANSPIRANTES o antisudorales: reúnen otro tipo de productos capaces de eliminar la secreción y de bloquear las glándulas sudoríparas.

Estos antisudorales limitan el fenómeno de la transpiración, y no permiten que la transpiración salga de las glándulas, gracias al uso de sales de aluminio.

La doctora en Química Patricia Dermer explica que entre antitranspirantes y desodorantes hay una clara diferencia de acción: “Uno solamente secuestra el olor, y el otro bloquea la transpiración además de que tiene el ingrediente para dar un aroma rico”.

¿Qué hay en la góndola?

La oferta en los pasillos del supermercado parece desbordar. Hay desodorantes y antitranspirantes para todo tipo de gusto y necesidad. Hay diferentes presentaciones para hombres, mujeres y hasta para el público adolescente, que por lo general varía el aroma de la fragancia.

También hay diferencias según la zona del cuerpo que se quiera proteger. No sólo se pueden aplicar en las axilas: la entrepierna y los pies tienen productos específicos para tratarlos. Se pueden aplicar en la zona de la ingle con seguridad, y para los pies se consiguen desodorantes en spray o la clásica presentación en talco.

Las marcas ofrecen además, diferentes fragancias y fórmulas para cada caso a tratar: para axilas sensibles, axilas negras, para reducir el crecimiento del vello, los que no manchan la ropa, para después del depilado, con sensación de frescura, o para situaciones estresantes. También se diferencian los que aseguran protección por 48 horas o los que duran una jornada.

Vienen en aerosol, en crema, a roll on, en barra o stick. Las presentaciones pueden variar pero lo ideal es probar cuál es la que se adapta mejor a cada persona. Lo importante es tener en cuenta que el momento para aplicarlo es cuando se pasa del reposo a la actividad, porque es la acción la que va a estimular a las glándulas sudoríparas.

¿Por qué sudamos?

La traspiración es un mecanismo natural del hombre, que la utiliza como un sistema de enfriamiento. Una vez que está la transpiración en el cuerpo y se pone en contacto con las bacterias de la piel, se produce una acción sobre el agua y la sal que sale de las glándulas, produciendo un aroma desagradable.

Antiguamente el olor era algo absolutamente natural, que le servía al hombre para espantar ciertos animales como si fuera un repelente. Pero culturalmente el hedor pasó a ser algo molesto, dando inicio a las investigaciones sobre aquellas cosas que podían eliminar el olor. Desde allí se desarrollaron gran cantidad de productos para usar debajo de las axilas.

¿Quiénes sudan más?

Según explica la doctora Dermer, en la transpiración hay tanto un componente racial, como un componente vinculado a la comida. Por ejemplo los vegetarianos prácticamente no tienen olor, esto debido a que el consumo de carne y otros elementos grasos que producen hedor. En algunos países, las comidas influyen en el sudor, como pasa en España con el ajo de la paella, por nombrar un caso.

Hay también quienes sufren más que el común de la gente el problema del sudor. Se trata de aquellas personas que padecen de hiperhidrosis, un caso de transpiración excesiva. Dermer explica que recientemente se comprobó que se puede aplicar botox en las axilas como tratamiento para esta patología. Se aplican inyecciones con el mismo método que en el rostro, con una frecuencia de 4 a 6 meses.

Antitranspirantes y cáncer de mama: un mito urbano

Debido a distintas consultas de usuarios que habían recibido un email que alertaba sobre los antitranspirantes como causantes de cáncer, la comunidad científica decidió evaluar si existía tal posibilidad. La preocupación surgió por tratarse de un producto que se usa todos los días, que se coloca en una zona donde hay humedad, y por ser una zona en la que muchas mujeres de depilan, facilitando la supuesta penetración de activos.

El activo del cual se sospechaba era un derivado del aluminio que se llama clorhidrato de aluminio, que es el activo principal de los antisudorales. Se hicieron estudios retrospectivos y finalmente se llegó a la conclusión, según lo que explica la doctora Dermer, de que no hay ninguna verificación de asociación entre antitranspirantes o desodorantes y el cáncer. Dermer, que es consultora para la Argentina de la Skin Cancer Foundation, asegura que no habría que preocuparse por el uso de estos productos.

La duda circuló fuertemente por Internet. Sin embargo, los investigadores del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), no están al tanto de una comprobación científica conclusiva que relacione el uso de antitranspirantes o desodorantes en las axilas y la presencia de cáncer de mama a consecuencia de ese uso, según Dermer.

Información de Revista Buena Salud