México.-Las extorsiones en el primer cuadro de la Ciudad siguen siendo evidenciadas por comerciantes afectados en la zona, quienes la madrugada del viernes fueron testigos del ataque a un local comercial ubicado sobre la calle José María Marroqui, en las inmediaciones del Barrio Chino, por parte de una célula dedicada a este delito.

El humo y las llamas que comenzaban a ser intensas al interior de una tienda de abarrotes movilizó a los cuerpos de emergencia, que apagaron el incendio y refirieron que todo había sido ocasionado por un cortocircuito.

Sin embargo, vecinos y dueños del local comercial comprobaron que todo había sido provocado por una persona, luego de que se negaron a pagar derecho de piso.

Comerciantes de la zona Centro evidenciaron este modus operandi que es utilizado por extorsionadores contra sus víctimas, todo, para que accedan a pagar renta.

En un video, se ve cómo una persona arriba a dicho comercio con un diablito de carga y una bolsa negra, de la que se desconoce su contenido; luego lo coloca en la entrada del local y voltea a ambos sentidos de la calle José María Marroqui, para comprobar que nadie lo observaba; sin embargo, toda la operación quedó registrada a través de cámaras de seguridad.

El sujeto, quien además porta un chaleco vial, se hace unos pasos atrás para evitar ser alcanzado por el flamazo que se generó al instante, según se puede ver en el material videográfico con duración de un minuto con 26 segundos.

Fuentes consultadas refirieron que una vez que los dueños y los vecinos de la zona se percataron del incendio, solicitaron el arribo del cuerpo de Bomberos, que trabajó durante varios minutos para sofocar las llamas, aunque no supusieron que esa fue la respuesta de una célula delictiva.

Además, revelaron que al parecer los dueños se habían negado a pagar una renta y que esta modalidad para amedrentar a las víctimas es utilizada constantemente por los delincuentes, no sólo en esa zona del Centro, debido a que también se han registrado casos similares en calles como Manuel Doblado y Lecumberri.

Los ataques han orillado a los comerciantes a dejar su principal fuente de trabajo, pues temen que las acciones continúen y atenten contra sus vidas.

Este tipo de operaciones delictivas, contaron comerciantes, también puede ir de la mano con amenazas, golpes y, en ocasiones, levantones.

Desde diciembre pasado, a pesar de los operativos de la Fiscalía General de Justicia local, aleatoriamente diferentes individuos, principalmente jóvenes y mujeres, pasaron a cobrarles 5 mil pesos y desde hace cuatro semanas han tenido que pagar mil pesos.