Guerrero. OPINIÓN.- La designación de los candidatos a gobernador, alcaldes, diputados federales, diputados locales y regidores, en el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), para las elecciones de 2021 en Guerrero, será relativamente fácil, o enteramente complicado, según las perspectiva como se vea.

Si nos atenemos exclusivamente a la normativa partidista y sus respectivas reglas establecidas en sus estatutos, el proceso pudiera presentarse bastante complejo, ya que varias fracciones de su artículo 44 que corresponden a la selección de candidatos, están desfasados, concretamente su fracción l: “Un año antes de la jornada electoral se determinará por el método de insaculación qué distritos serán destinados a  candidaturas  externas y cuáles serán asignados para afiliados del  partido. En ambos casos, a  través  de  encuestas se determinará quienes serán los candidatos. Dichas encuestas se realizarán en el momento que marque la Ley”.

Por si esto fuera poco, a nivel nacional, apenas el pasado 20 de agosto, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ordenó a Morena realizar encuesta para la elección de la presidencia y la secretaría general, decisión que Andrés Manuel López Obrador, no solo avaló, sino que recriminó al partido que fundó, el que no se hayan puesto de acuerdo en cómo y quién sustituirá a Yeidckol Polevnsky. Asimismo, mandó el mensaje de que debe haber autocrítica en el partido que lo llevó a ganar la presidencia en 2018.

Es decir, en términos reales, los órganos electivos de Morena se encuentran desfasados, desorganizados, confrontados, divididos, con descalificaciones internas y acusaciones temerarias entre los principales líderes que se disputan el control morenista.

No parece que sea el partido más poderoso del país, o tal vez por eso actúan así. Más que la razón y la lógica política, lo que los guía son ambiciones vulgares y frustraciones rumiantes, donde nadie tiene el control, ni las decisiones últimas. No pueden ni siquiera regir su vida interna para elegir con equidad y de manera transparente sus candidatos de elección popular.

En esta lógica, la vida partidaria nacional de Morena está atrofiada y la vida interna del partido en Guerrero es su fiel reflejo. Esto es así porque a través de una serie de recursos jurídicos, Marcial Rodríguez Saldaña logró a principios de año que el INE lo avalara como secretario del Comité Ejecutivo Estatal de Morena, en lo que se renueva la dirigencia nacional. Esta posición lograda con base en argumentos legaloides, está en franca discrepancia con Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, quien dejó ese cargo para asumir como diputado local y luego como delegado único y representante del gobierno de AMLO en Guerrero.

¿Entonces quién y cómo se decidirán las candidaturas de Morena en Guerrero?

Si fuese a través de encuestas, ¿quién elegirá a la comisión integrada por tres técnicos especialistas de inobjetable honestidad y trayectoria, responsables de realizar las encuestas, y más aún, quién validará a dicha comisión?

En los hechos, el líder incuestionable de Morena sigue siendo Andrés Manuel López Obrador, y aunque haya dicho que no se meterá en la vida interna del partido, y aunque algunos digan que la calidad moral de AMLO, pudiera parecer “dedazo”, no parece que vaya a permitir que su partido se vaya a la debacle sin ton ni son, poniendo en peligro su tan añorada 4t.

En algún momento, antes de 90 días, se sabrá quién verdaderamente decide en Morena y cómo se recompone el partido. Mientras tanto, comentaristas y algún medio local, tienen más de una vela encendida apostando por las y los posibles candidatos a la gubernatura de Guerrero y la alcaldía de Acapulco por Morena, en el entendido de que su crisis interna no será impedimento para que el partido arrase en las elecciones de 2021, de acuerdo al sentir ciudadano y de acuerdo a las diferentes encuestas realizadas al día de hoy.

La mayoría de los articulistas y diarios locales, educados en la vieja usanza de la vida interna de los partidos en la entidad, donde se acostumbraba a sesgar información para alentar o detener a posibles candidatas y candidatos a cambio de apoyos económicos, publicidad, o apoyos en especies, hoy se encuentran desorientados porque no hay puertas dónde tocar o sujetos con quién “conversar”, para obtener “la línea a seguir”.

 

En conclusión, no hay puertas dónde tocar, así como tampoco hay instancia segura dónde leer las reglas para este juego que es una especie de “revancha” del premio mayor ganado en 2018.

Hay algunos que fantasean y prenden veladoras esperando que la candidatura a gobernador se dé por definición de género como ocurrió en el 2018. En ese momento el Consejo Estatal estuvo controlado por César Núñez Ramos y Marcial Rodríguez Saldaña que impusieron sus criterios para definir que en Acapulco y Chilpancingo, las candidaturas se otorgaran a mujeres.

Y esos mismos mantienen sus velas encendidas esperando que el senador más popular salga beneficiado en las encuestas, o que los morenistas se decidan por un candidato externo, ese que en el 2018 prefirió levantarle la mano a Ricardo Anaya y que hoy presume de una entrañable amistad con AMLO, o metiendo a la fuerza a la excandidata del PRD en 2015.

En fin, la definición de las candidaturas para gobernador, alcaldes, diputados federales, diputados locales y regidores por Morena, son una incógnita de la que nadie tiene respuesta. No obstante, la mayoría de los medios locales y políticos de la vieja guardia apuestan y desean que se dé en los términos de la vieja usanza, sin querer ver a los que estiman como los candidato con menos posibilidades a la gubernatura y a la alcaldía de Acapulco, ya veremos.