-LA COLUMNA DE OLVERA-

México.- A río revuelto, ganancia de pescadores. Este refrán queda hoy como “anillo al dedo” y es que 65 millones de mexicanos pobres son los que siguen perdieron por el Covid 19.

Por un lado, Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México, afirma que “ellos tendrán prioridad en atención” en cuanto a esta pandemia se refiere y que hoy en día azota al mundo entero, y no sólo en salud, sino también en otros rubros como la economía, la cultura y la religión.

Con ello, los autores de estos grupos, se siguen disputando el valor de los pobres, porque aunque usted no lo crea, la pobreza es riqueza, vaya paradoja, ¿verdad?.

El hecho es que con esta pandemia, los pobres seguirán siendo más pobres, y por supuesto para los grupos de poder también seguirán siendo la “joya de la corona”, porque los emplearán con bajos ingresos, y con alguna que otra prestación por su puesto.

Sin ellos, sin los pobres, los ricos simple y sencillamente no existirán, mucho menos sus grandes fortunas en México y en el extranjero.

Lo pregunta de esta pandemia, que está afectado a cientos de mexicanos, y otros cientos más en Estados Unidos, y en otras partes del mundo, es por qué matar a la “gallina de los huevos de oro”.

Los pobres -más de 65 millones que existen en México-, siguen y seguirán siendo la base medular para el desarrollo económico de cualquier país.

En qué cabeza de los grandes empresarios, cabe matarlos dos veces; una porque no tienen acceso en ocasiones a lo más necesario cuando estaban “sanos”, y ahora también en no ayudarlos a afrentar esta esta crisis sanitaria, en la que sin duda muchos de ellos perderán la batalla.

¿Quién pierde y quién gana con el Covid 19?, pues simple y sencillamente los ricos, los poderosos, los “machucones”.

En tanto los pobres seguirán siendo pobres y los ricos más ricos, porque ya no tendrán que pagar pensiones y prestaciones a los “viejos” que fundaron y construyeron las bases de este país.

Lo que sí es un hecho, es que el Covid 19 es una de las pandemias más democráticas del mundo, no distingue ni a pobres, ni a ricos. Es decir jala parejo en cuanto a muertes se refiere.

Al final de la contingencia, se hará el recuento de los daños, los pobres seguirán siendo más pobres y los ricos, más ricos, aunque seguramente ya estarán al asecho de la “gallina de los huevos de oro”, porque sin los pobres nunca podrán vivir.

Los pobres, la clase trabajadora, para los ricos seguirán siendo su base, su sostén y al mismo tiempo su talón de Aquiles.