Chilpancingo, Guerrero. -Esta semana fue reanudado el servicio de transporte público de la ruta Chilpancingo-Tlacotepec, tras más de dos años suspendido por ataques armados y por la violencia en la Sierra de Guerrero.

Sin embargo, la base de combis, ubicada en la colonia Morelos, en esta ciudad, aún luce vacía de chóferes, pasajeros y apenas se observaron dos combis: una estaba por viajar y otra simplemente estacionada a las afueras de la central esperando su turno.

Además, la pequeña tienda de abarrotes y alimentos construida con madera adentro del sitio todavía no es reabierta a los usuarios y transportistas.

En un breve diálogo con Bajo Palabra, uno de los conductores informó que el servicio se reanudó el domingo 13 de septiembre y que diariamente se realizan 18 corridas cada hora y media hacia Tlacotepec, cabecera municipal de Heliodoro Castillo, enclavado en la zona serrana de la región Centro del estado.

Comentó que por el momento la afluencia de pasajeros es menor, pese a que la mayoría de los habitantes del corredor Xochipala-Filo de Caballos prefieren este servicio que los propios.

La brutal guerra que mantuvieron por varios años los grupos delictivos conocidos como "El Cártel del Sur" y "Los Tlacos" por el control de las minas y  trasiego de la droga en la Sierra de Guerrero, fue la principal causa de la suspensión del transporte público de la ruta Chilpancingo-Tlacotepec.

Muestra de ello, el 10 de septiembre del 2017, un grupo de personas armadas disparó contra la fachada del sitio, en la colonia Morelos, en esta ciudad, arrojando el saldo de un hombre muerto.

Antes de huir, los presuntos sicarios arrojaron una granada de fragmentación contra una unidad de esa ruta, la cual quedó completamente calcinada. Al día siguiente -11 de septiembre-, las corridas fueron suspendidas, pero 15 días después reanudadas.

Cuando se pensaba que todo había vuelto a la normalidad y tranquilidad, la base fue cerrada de manera definitiva a partir del mes de junio de 2018, tras diversos enfrentamientos en la Sierra de los municipios de Leonardo Bravo y Heliodoro Castillo que dejaron como saldo casas y autos balaceados y quemados, cientos de personas desplazadas y un sinnúmero de personas muertas.

Aunque el sitio permanecía abandonado, a finales de julio de ese mismo año un grupo armado llegó allí y dejó una bolsa negra de plástico que contenía la cabeza cercenada de un hombre y a su costado había una cartulina con un mensaje firmado por "El Cártel del Sur" para el de Tlacotepec. El resto del cuerpo fue hallado en otro punto de la ciudad.