EFE.- Los rebeldes chiíes hutíes yemeníes aseguraron hoy haber lanzado su "mayor operación", una campaña de tres meses en el sur de Arabia Saudí, en la frontera con el Yemen, en la que, dicen, capturaron a miles de militares saudíes y yemeníes, algo sobre lo que Riad no se ha pronunciado.

En la acción denominada "Operación Victoria de Dios", que comenzó hace tres meses, "miles de tropas enemigas fueron capturadas", en su mayoría "traidores y engañados", dijo el portavoz militar de los hutíes, Yahya Sarea, en una declaración transmitida por el canal yemení Al Masira, dirigido por los insurgentes.

Entre los capturados hay "tres brigadas militares" de las fuerzas del presidente yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi, así como un "batallón completo del Ejército saudí", según Sarea, que no aportó una cifra exacta.

Únicamente indicó que han capturado un "gran número" de militares saudíes, entre ellos comandantes y oficiales, dentro del territorio saudí, concretamente en la provincia de Nayrán, en el sur del reino y fronterizo con el Yemen.

Hasta el momento, la coalición árabe no ha reaccionado ante esta información.

Según Al Masira, Sarea dará todos los detalles de esta operación mañana, domingo, a las 15.00 hora local (12.00 GMT) en una rueda de prensa.

Se trata de la "mayor operación" del movimiento insurgente, respaldado por Irán, que tenía como objetivo "atraer a las fuerzas enemigas", en referencias a las tropas de coalición y aliadas, a un lugar que luego los hutíes sitiaron, según el portavoz rebelde.

"Solo 72 horas después del inicio de la operación, nuestras fuerzas aplicaron completamente el asedio a las fuerzas enemigas", dijo Sarea, que añadió que "han sido destruidos, rotos y capturados por completo".

Asimismo, indicó que "cientos de tropas enemigas fueron asesinadas y heridas", sin dar más detalles.

Por último, señaló que "cientos de kilómetros" en el área de la operación fueron "liberados".

El anuncio de esta operación se produce en un momento en el que hay un alto el fuego unilateral declarado por parte de los hutíes el pasado 20 de septiembre, aunque estos advirtieron de que responderían a cualquier ataque liderado por los saudíes.

Durante los días posteriores a ese anuncio, la coalición lanzó varios ataques contra el Yemen que dejaron decenas de civiles muertos, según los hutíes.

La implementación de esta tregua se produjo, además, en medio de un incremento de la tensión en la región tras el ataque con drones y misiles el pasado día 14 contra dos plantas de la petrolera estatal saudí Aramco, que desató una oleada de reacciones a nivel global.

Los rebeldes reivindicaron el ataque asegurando que tienen capacidad para efectuar operaciones similares, pero Arabia Saudí y otras potencias han descartado esa posibilidad asegurando que los aparatos que alcanzaron las plantas de Abqaiq y Khurais volaron desde el norte y no desde el sur, donde se encuentra el Yemen.

La guerra del Yemen explotó a finales de 2014 cuando los hutíes tomaron Saná y otras provincias en el noroeste, fronterizos con Arabia Saudí, y expulsaron a Hadi, quien desde entonces se encuentra exiliado en Riad y trasladó la sede provisional del ejecutivo a la ciudad sureña de Aden.

El conflicto tomó una nueva dimensión a principios de 2015 por la implicación de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos al frente de coalición internacional árabe que respalda al Gobierno de Hadi, reconocido por la comunidad internacional.

De acuerdo con Naciones Unidas, el conflicto del Yemen es en estos momentos la mayor crisis humanitaria del planeta.

Más de un 75% de los alrededor de 30 millones de yemeníes necesitan algún tipo de asistencia humanitaria y más de la tercera parte no tienen garantizada la alimentación.