México.- Las revisiones y la alimentación e las mujeres durante el embarazo y los primeros dos años de vida de un niño son fundamentales para generar una adecuada salud bucal y prevenir problemas de caries en la vida adulta.

El especialista de la Universidad de Guadalajara (UdeG), José María Chávez Maciel, explicó que los primeros mil días de un bebé, desde el periodo de gestación, nacimiento y primeros años de vida, son los más importantes para tomar medidas para la adecuada formación de la estructura bucal.

Los cuidados en esa etapa, agregó, son determinantes para prevenir los problemas de caries y otras enfermedades relacionadas.

Al anunciar las Jornadas de Odontopediatría que se realizarán el próximo 25 de enero en la UdeG, la odontopediatra Celina Alonso Sánchez, informó que en el embarazo la madre debe someterse a un diagnóstico y estrategias de curación dental, además de recibir orientación sobre cómo procurar la salud bucal en el futuro bebé.

La especialista que es coordinadora de la Especialidad en Odontopediatría, del Centro Universitario de los Altos (CUAltos), con sede en Tepatitlán de Morelos, comentó que esa orientación debe incluir sugerencias para el periodo de lactancia.

Explicó que en la etapa en la que se amamanta al bebé, las madres deben realizar a su hijo limpieza bucal, lo que es poco comúnen la práctica.

“Los hábitos saludables de crecimiento y desarrollo tendrán una influencia crucial respecto a cómo el niño reaccionará a las enfermedades; no sólo cundo tiene caries deben llevarlo al dentista, sino que tienen que hacerlo desde los primeros meses de manera preventiva”, afirmó.

Alonso Sáchez recordó que la erupción completa de los dientes se da entre los seis meses y los tres años de edad, y recomendó que el consumo de azúcar y sal sea después de los dos años, ya que ambas sustancias pueden desmineralizar los dientes, un factor precursor de la caries.

En un comunicado, los expertos precisaron que es posible usar pastas dentales en los menores de edad y que desde los seis meses hasta el primer año de edad, los padres deben de aplicar una porción de pasta equivalente al tamaño de la mitad de un grano de arroz crudo, para que no sea peligroso en caso de ingesta, o que el menor desarrolle fluorosis con el tiempo.

Dicha medida puede duplicarse entre el primer año hasta los tres años; mientras que desde esa edad y hasta los seis años la porción deberá ser del tamaño de un chícharo. A partir de la edad escolar la pasta deberá aplicarse con la técnica transversal, es decir, a lo ancho y no a lo largo de las cerdas del cepillo dental.