Por Heriberto Araújo. Corresponsal

El relevo de la antorcha de los Juegos de Río de Janeiro 2016 inició hoy en Brasilia, tras la llegada al país sudamericano del fuego de Olimpia, en un ambiente de profunda crisis política que podría provocar la caída del actual gobierno.

El fuego de la ciudad griega de Olimpia llegó en una antorcha al Palacio del Planalto, sede del Ejecutivo brasileño, en un vuelo procedente de Ginebra, Suiza, que aterrizó alrededor de las 07:30 horas locales en Brasilia.

La presidenta brasileña Dilma Rousseff, que podría ser apartada del cargo la próxima semana si el Senado aprueba la apertura de su juicio político, fue la encargada de encender la antorcha de Río 2016 con una pira olímpica instalada a las puertas del Palacio del Planalto y que tardó más de la cuenta en encender.

“La emoción de este día quedará marcada en nuestra memoria, corazón y en la historia de nuestro país”, dijo en su discurso la mandataria, que aseguró que “Brasil está preparado para realizar la edición mejor organizada de los Juegos Olímpicos”.

En su alocución, ante autoridades de la política y del mundo del deporte, Rousseff garantizó que “Brasil está plenamente preparado para proporcionar seguridad” a los visitantes y atletas, y subrayó que “el pueblo brasileño será el mejor anfitrión de las Olimpiadas”.

Seriamente amenazada por el proceso de juicio político en curso en el Legislativo, la alocución de la mandataria se celebró al mismo tiempo y a pocos metros del Senado, donde una comisión especial discutía la apertura del “impeachment” (juicio político) a menos de 100 días de las Olimpiadas.

Si una mayoría simple de 81 senadores vota –con toda probabilidad la próxima semana- a favor de la apertura del proceso de juicio político, Rousseff quedará apartada temporalmente del poder, y asumirá su vicepresidente, Michel Temer, acusado por la mandataria de “conspirador”.

En este marco de inestabilidad y turbulencia, que ya provocó comentarios de preocupación de miembros del Comité Olímpico Internacional (COI), Rousseff hizo una referencia al “momento crítico” que vive el país.

Evocó al expresidente sudafricano Nelson Mandela y garantizó que nada influenciará el evento deportivo que inicia el 5 de agosto próximo.

“Sabemos de las dificultades políticas y de la inestabilidad. Brasil será capaz, incluso conviviendo con un momento muy difícil y crítico de nuestra historia y de la historia de la democracia de nuestro país, de saber convivir con la mejor recepción de todos los atletas y visitantes extranjeros”, aseveró.

La presidenta, que durante las últimas semanas prometió que no se rendirá ante la amenaza del “impeachment”, concluyó su discurso con una frase referida al deporte, pero con claros tintes políticos: “lo que vale es la lucha y nosotros sabemos luchar”.

Tras el encendido de la antorcha, la exjugadora de voleibol Fabiana Claudino, oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y Londres 2012, fue la encargada de iniciar su relevo por todo el país, en un periplo de tres meses que llegará a 330 municipios de todos los estados brasileños e implicará a unas 12 mil personas.

Transmitido en vivo por la televisión, las primeras etapas del relevo de la antorcha involucraron a personalidades deportivas y sociales brasileñas como el surfista Gabriel Medina y el maratoniano Vanderlei Cordeiro de Lima, bronce en Atenas 2004, tras ser perjudicado por un extremista religioso cuando lideraba la carrera.

El relevo de la antorcha en Brasilia estuvo marcado por protestas de pequeño porte y de tinte político, con carteles a favor y contra el juicio político contra Rousseff, que el Ejecutivo y parte de la sociedad consideran un “golpe” para apartar al Partido de los Trabajadores (PT) del poder sin el aval de las urnas.

Portados por pequeños grupos de manifestantes, carteles con las inscripciones “No va a haber golpe” y “¡Impeachment ya!” se podían leer de fondo durante partes del relevo de la antorcha en Brasilia, mientras las fuerzas de seguridad se esforzaban para que el cambio de manos de la llama olímpica no fuera afectado por las decenas de curiosos congregados.