Cuernavaca, Morelos.- La calle Ignacio López Rayón, del Centro de Cuernavaca, remodelada en el gobierno de Graco Ramírez, literalmente se cae a pedazos.

Los trabajos, que tuvieron un costo de  20 millones 370 mil pesos, no duraron ni dos años en buen estado.

La calle fue reabierta a la circulación por el propio exgobernador Graco Ramírez y una comitiva de por lo menos 20 personas, entre servidores públicos y empresarios de la zona.

“Esta es la infraestructura que hacía falta desde hace muchos años en Cuernavaca. Le hemos cambiado el rostro al centro de Cuernavaca, lo hemos realizado en consenso con los vecinos, ellos lo valoran porque saben lo que implica está inversión; hoy las propiedades valen más, y los negocios tienen mayor valor económico”, dijo el perredista Ramírez la mañana del 24 de noviembre de 2017, durante la reapertura.

Sin embargo, actualmente, además de lucir descuidada, con el concreto fracturado y coladeras destapadas, decenas de bolardos instalados para resguardar la integridad de los peatones han sido desprendidos.

A simple vista esos tubos de metal, ahora despegados del suelo, originalmente colocados a lo largo del arroyo vehicular, en las dos guarniciones con el fin de impedir que personas que caminan sean atropelladas, no tienen la resistencia suficiente para detener algún automóvil.

Al igual que la Calle Rayón, otras de las vialidades del Centro de Cuernavaca remodeladas por el gobierno del perredista Graco Ramírez, no han resistido el paso del tiempo.

Bolardos desprendidos,  fracturas, grietas y lámparas inservibles son la imagen actual de la denominada Ecozona.