México.- La tragedia que involucró a un menor de edad en el ataque y suicidio del Colegio Cervantes puede estar relacionado con que el niño de 11 años fue reprimido en su conducta hostil hacia su familia y entorno, en lugar de recibir una adecuada atención en salud mental, consideró el presidente de la Asociación Mexicana de Psiquiatría Infantil (Ampi), Héctor Rodríguez Juárez.

El especialista en siquiatría infantil y del adolescente indicó que reprimir en los menores de edad conductas antisociales repercute que en la pubertad y adolescencia desarrollen conductas disruptivas y desafiantes, que sumadas a los contextos familiares, de la misma violencia en país y el acercamiento a sustancias nocivas generan problemas para los menores y su entorno.

"Aquí tiene que ver algo importante: la hostilidad y la carencia afectiva. Esa hostilidad puede ser manifestada hacia la madre, el padre u otros, como paso con este niño. ¿Quién tiene la culpa? Todos tenemos la culpa, la propia cultura, la educación, la familia”, advirtió, con base en este caso.

El especialista hizo un llamado a la sociedad a comprender que México ya replicó el problema de Estados Unidos en cuanto alumnos que matan a sus pares y profesores. Por lo que deben tomar acciones preventivas desde la atención en la salud mental, el fortalecimiento de los lazos familiares y las instituciones educativas para que los menores no vean en la violencia una respuesta.

Pidió a los padres de familia y los maestros a no subestimar conductas introvertidas y de distracción en los niños, pues los problemas de los alumnos no siempre se manifiestan con hiperactividad.

Explicó que las conductas antisociales no necesariamente se diagnostican hasta los 18 años, pues se presentan síntomas desde la infancia, pubertad y adolescencia.

"Podemos ver ciertos síntomas más duros, podemos diagnosticar trastornos de personalidad antisocial en un chico adolescente, esperar hasta 18 años”, dijo el especialista.