Devotos, curiosos y turistas admiraron hoy las coloridas y artísticas alfombras que se elaboran en la capital de Guatemala y las principales ciudades del país, como una arraigada tradición de la Semana Santa en Guatemala.

El centro de la ciudad es desbordada por multitudes que acompañan los solemnes cortejos procesionales y caminan para admirar las enormes alfombras callejeras, de minuciosa y colorida elaboración, cuya belleza impresionan a propios y extraños.

Tanto fieles católicos como voluntarios se unen para trabajar durante horas para montar las artísticas alfombras callejeras, que tienen “fama mundial”, de acuerdo con el arzobispo metropolitano Oscar Julio Vian.

Las vistosas alfombras, que contribuyen a la solemnidad del evento, dieron marco a las procesiones que evocaron el Vía Crucis multitudinario que se vive el Viernes Santo en Guatemala.

Estudiosos del folclor nacional indicaron que se trataría de un “arte efímero”, pues a pesar de la cantidad de recursos y las horas invertidas en su elaboración, se diseñan y montan para las procesiones y desaparecen bajo el paso de los cortejos.

Por la costumbre religiosa se cree que las alfombras funcionan como un vínculo con el cielo, y de esta manera se evita que toque el suelo la venerada imagen que se transporta en las gigantescas andas de las procesiones.

Antes del paso de la procesión, por horas grupos de fieles católicos se dan a la tarea de realizar las alfombras, una expresión popular de la Semana Santa en este país centroamericano.

Son montadas con aserrín de colores, corozo, incienso, arena, flores y frutas de la temporada, que forman complicadas y estilizadas figuras en el piso de calles y avenidas.

Llaman la atención por su colorido y la perfección de trazos que recrean pasajes de la vida y muerte de Cristo, pero también presentan motivos políticos, sociales y peticiones de favores y milagros.

Los devotos y seguidores de la tradición, que dura más de cuatro siglos, dedican dinero y horas de paciente labor al montaje de las alfombras, cuyos patrocinadores son familias, grupos de vecinos e instituciones de gobierno y empresas.

El gobierno de la ciudad de Guatemala, que encabeza el ex presidente Álvaro Arzú (1996-2000), patrocinó la alfombra callejera más prolongada del mundo, certificada como marca Guinness.

La alfombra de aserrín de colores se montó a lo largo del Paseo de la Sexta Avenida, en el centro, hasta el parque Jocotenango, con una extensión de aproximadamente dos mil 312 metros, elaborada por numerosos voluntarios y vecinos.

En la Semana Santa de 2014, con un montaje de dos mil 138 metros, se logró el Guinness. En esta ocasión se espera mantener o superar la extensión del año pasado (dos mil 312 metros).

Como sentidas manifestaciones religiosas y populares de los guatemaltecos, las procesiones y las alfombras se organizan tanto en las grandes ciudades como en comunidades pequeñas y alejadas de la capital.

Las alfombras y las multitudinarias procesiones, como rito religioso y tradición arraigada de la semana mayor, tienen su mayor esplendor en el centro de la capital y en la colonial ciudad de Antigua Guatemala, 45 kilómetros al oeste de la capital.

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