México.- Programas como Mochila segura no sirven par evitar la violencia e inseguridad en las escuelas, por el contrario, criminalizan y discriminan a los niños, afirmó un especialista consultado, en relación a la balacera ocurrida en un colegio de Torreón.

Juan Martín Pérez, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), comentó que este tipo de estrategias no funcionan pues se trata a los menores de edad como criminales en lugar de promover una cultura de paz.

“En lo sucedido en Coahuila, no hay que perder de vista que el niño es una víctima, programas como Mochila segura no funcionan porque además de ser discriminatorios, criminalizan, no hay que revisarles su mochila, sino preguntar por sus sentimientos, sus necesidades", resaltó.

Mencionó que el clima de violencia e inseguridad que se vive en México desde que se declaró la guerra contra el narcotráfico, incide en las últimas generaciones que nacieron bajo un contexto de criminalidad en el que buscan defenderse o bien, se convierten en agresores.

"No olvidemos que tenemos 13 años en guerra y que en los hogares existen armas grandes o pequeñas para protegerse. Los niños nacen en un contexto de guerra, violencia e inseguridad en el que surge una sensación de supervivencia. El niño no tuvo la culpa de lo ocurrido, no se le puede criminalizar, falló el sistema de protección local, la estrategia del Estado y los adultos no asumimos la responsabilidad para evitar ambientes violentos", dijo.

Nelia Tello, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y especialista en modelos de intervención entre los jóvenes, explicó que los niños están influidos por un ambiente violento que al interiorizarlo lo hacen como si fuera algo natural, “no les causa sorpresa, es el mundo en el que nacieron y en el que se desenvuelven”, expresó.

Comentó que los menores pueden ser agresivos o tolerantes ante hechos violentos. Es decir, hay niños que al presenciar cualquier tipo de violencia se vuelven ansiosos y esta sensación de incertidumbre les provoca miedo, que a su vez les hace ser agresivos, incluso cuando nadie los está molestando.

“Esta violencia social que se ve en los medios, de asaltos y muertes, va incidiendo en sus costumbres de cotidianidad; entonces son incitados a defenderse y se vuelven muy agresivos, todo el tiempo están esperando que los demás los agredan y se preparan para defenderse”, explicó.