De atenderse la emergencia ahora, los resultados podrán verse en tres o cinco años, alerta productor de Atoyac

La producción de café está parada en Guerrero por la afectación sufrida por la roya —un hongo que provoca la caída de las hojas de las plantas que producen el café— y la situación por la que atraviesan las 22 mil familias de ese sector “es dramática” al pasar de una situación “de pobreza extrema a pobreza extrema, extrema”.

Arturo-García-Jiménez

Así lo describió el productor atoyaquense Arturo García Jiménez, del Consejo Ciudadano de la Costa Grande, y afirmó que antes se presentarse esta enfermedad que mermó las plantas de café de todo el estado la cafeticultura en Guerrero ocupaba el quinto lugar a nivel nacional y era parte importante de la economía estatal con una base de 22 mil productores y 50 mil hectáreas que producían este grano.

Sin embargo, dio cuenta que con el paso del tiempo y la falta de apoyos a los productores por parte del gobierno y las políticas públicas instrumentadas que se orientaron a fortalecer variedades de café distintas a los arábigos que se manejaban en las regiones cafetaleras del estado, pero se privilegió la entrada de robustas para apoyar a Nestle en su planta productiva.

“Todo eso provocó que la cafeticultura fuera decayendo, los apoyos eran mínimos, para que te des una idea, lo único con lo que se apoyaba a la gente al año era con mil 300 pesos de un programa llamado Fomento Productivo y que no fomentaba nada, hace un año entró la enfermedad de la roya que es un hongo que provoca la desfoliación de las plantas de café y cuando las hojas se caen no hay producción al no haber fotosíntesis”, explicó.

García dio cuenta que la situación se agravó derivado de que los cafetales estaban desatendidos, viejos y los suelos estaban afectados por la erosión; “todo eso hizo que la producción decayera, para que nos demos una idea en 1985 tuvimos la cosecha record de café, que fue de 245 mil quintales en Guerrero, hoy no llegamos ni a 20 mil”, comparó.

Dio a conocer que están planteando impulsar un programa de acciones inmediatas para reactivar la producción de café que comience con el establecimiento de viveros comunitarios para que la gente produzca plantas, y a su vez, se apoye con paquetes de insumos que sean aplicados, tanto en germinación como en productos para combatir la roya.

Consideró que esta propuesta debe ir acompañada con esquemas financieros o empleo temporal para los productores a efecto de tener liquidez al hacer las labores.

Reconoció que el problema que padece el sector cafetalero es complicado para las 22 mil familias que hoy pasan de vivir en pobreza extrema a pobreza extrema y extrema, pues la producción de café está detenida en su totalidad, y aún comenzando este año la recuperación del café con nuevas plantas sería hasta dentro de tres años cuando comiencen a darse los primeros resultados.

El cafeticultor dio a conocer que hay 150 millones de pesos etiquetados para su aplicación a ese sector en Guerrero, pero no se ha podido concretar su aplicación porque la convocatoria para el ejercicio de esos recursos vence este 26 de febrero de 2016.

“Hasta hoy nadie ha subido ningún expediente porque las normas están muy cuadradas y la gente no está preparada para ese esquema de apoyos, te piden por ejemplo que tengas una figura jurídica en orden con Hacienda, tres años de experiencia, que tengas un registro que nadie tiene; requisitos que difícilmente se van a cumplir”, agregó.

Exigió la flexibilización de las normas en aras de que la gente pueda acceder a esos escasos recursos que etiquetó la Cámara de Diputados para el ejercicio 2016 y se desburocratice para que los recursos fluyan lo más rápido posible. Anticipó que si no hay plantas en esta temporada van a perder un año más de producción de café.

Asumió que aun bajando los recursos la situación para los productores de café seguiría siendo complicada, dado que siendo optimistas bajando el recurso asignado y estableciendo los viveros para producir las plantas “la producción comenzará a verse hasta el tercer o cuarto año que es el tiempo necesario para empezar a producir”.

“En tres años al menos la gente no va a tener de qué vivir, ahí estamos proponiendo el impulso de programas encaminados a la diversificación produciendo hortalizas, granos frutales de rápido desarrollo, como el plátano para que la gente tenga alternativas en tanto se comienza con la recuperación de las plantaciones de café”, planteó.

Ratificó que hace un año se agravó la situación del café, pero asentó que si las cosas se manejan bien en cinco años la producción de café en Guerrero podría restablecerse, así como los ingresos de la gente. “En tres años comenzarían a verse los primeros resultados, pero los efectivos serían cinco años para normalizar la situación”, previó.