Chilpancingo, Guerrero.- Resguardados por policías municipales de Mártir de Cuilapan, sacerdotes de Guerrero encabezados por el obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, despidieron el cuerpo del presbítero Germain Muñiz García, asesinado ayer en Taxco.

Cientos de pobladores de Apango, cabecera de Mártir de Cuilapan, así como familiares de Germain Muñiz y conocidos, abarrotaron la parroquia de San Francisco de Asís, en la cual a mediodía se realizó una misa de cuerpo presente.

Durante la homilía, Salvador Rangel Mendoza, informó que de acuerdo con los datos recopilados por la diócesis, los dos sacerdotes fueron asesinados por haber rebasado una camioneta en la carretera federal Iguala-Taxco.

"El asesinato de estos hermanos fue un mero incidente. Me han platicado como estuvieron las circunstancias, simplemente rebasan un carro, a los que rebasaron se sienten ofendidos, se adelantan e inmediatamente después disparan sus armas", señaló el obispo.

En la celebración eucarística, Salvador Rangel detalló que las personas que acompañaban a los dos sacerdotes asesinados era una familiar de Germain y una amiga de ésta.

También, confirmó que los presbíteros sí habían asistido a la comunidad de Juliantla, municipio de Taxco, sin embargo su única intención había sido platicar con promotores para exponer su música.

"Tanto el padre Iván Añorve, como cantautor, como Germain a quien le gustaba la música, fueron a promover ya que a veces les daban oportunidad de cantar algunas canciones", señaló.

Con esta versión, la diócesis Chilpancingo-Chilapa, descartó que la agresión haya sido producto de una riña en una fiesta, tal y como señalaron autoridades estatales en sus primeras versiones de este acontecimiento.

Entre otros temas, el obispo de la diócesis pidió al gobierno federal "voltear los ojos en Guerrero" debido al recrudecimiento de la violencia.

También, reiteró que buscará dialogar con todos los sectores para alcanzar la paz, entre ellos los grupos de la delincuencia organizada,

"Hay muchos actores que se han sentido ofendidos por lo que he dicho respecto a los diálogos con los grupos de la delincuencia organizada, pero vale la pena para alcanzar la paz", dijo.

Finamente reconoció que hubo una imprudencia de los sacerdotes por viajar en la noche, así como la foto del sacerdote Germain posando con un arma larga, aunque justificó que para entrar a Mezcala tuvo que pactar con los grupos criminales que tienen el control de las minas en la zona.