Guerrero.- El obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, se ofreció como interlocutor entre el gobierno federal y los grupos armados, como parte del proceso de diálogos para pacificar el país.

Vía telefónica, el prelado católico avaló la propuesta de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) de buscar una ruta de dialogo con agrupaciones armadas, aunque señaló que en este proceso se debe incluir a los grupos delincuenciales.

Rangel Mendoza, quien se ha caracterizado por dialogar con jefes criminales, refirió que en los últimos días se ha reunido con al menos cuatro líderes delincuenciales, quien se han pronunciado a favor de la paz.

“Estoy para apoyar, aunque sea de una manera no oficial”, refirió Monseñor Salvador Rangel, en torno a la política para hacer efectivo un proceso de pacificación y desarme de grupos en Guerrero.

Refirió que en un momento crítico para regiones como la Sierra, donde el precio de la goma de opio pasó de 40 mil a 3 mil 500 pesos, es momento de que el gobierno federal atienda con programas y nuevas oportunidades de empleo a los pobladores.